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OPINIÓN El ALCA en la hora de la verdad por Rubens Barbosa | ||
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Sectores industriales y de la agroindustria creen que las negociaciones del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), así como las del acuerdo Mercosur-Unión Europea, deberían concluir lo más rápidamente posible, para evitar mayores perjuicios comerciales al Brasil y para que nuestro país se inserte en los flujos de producción e inversiones de las empresas multinacionales. Algunos sectores del Gobierno, probablemente por razones ideológicas, se resisten a avanzar con el ALCA. Para ayudar a comprender la situación actual procuraré, de la forma más objetiva, a resumir las principales posiciones de los Estados Unidos: 1. Los Estados Unidos están poco dispuestos a hacer concesiones en el acceso a su mercado –meta estratégica de Brasil en las negociaciones—a la altura de las expectativas del Mercosur, sobre todo en el sector agrícola. 2. El precio ha ser pagado por la liberalización parcial del mercado de los Estados Unidos es la aceptación de reglas restrictivas que van más allá de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y la apertura del mercado del Mercosur para servicios, inversiones y bienes industriales. 3. Los Estados Unidos ya negociaron, o están en proceso del final de la negociación, acuerdos de libre comercio con todos los países del hemisferio (excepto el Mercosur, Venezuela y el Caricom), dentro de un modelo que incluye una apertura reducida del mercado para los productos sensibles (agrícolas, textiles) y reglas restrictivas que van más allá de las aprobadas en la OMC. 4. Los Estados Unidos no tienen interés en negociar un acuerdo de libre comercio con el Mercosur (4+1), pues solo aceptarían negociar con el Mercosur si fuese en el modelo aplicado con Chile o dentro del ALCA, por la simple razón de que, tanto en uno como en otro caso, ya obtuvieron la inclusión de reglas OMC “plus” en servicios, inversiones, compras gubernamentales y propiedad intelectual. Fueron aceptadas restricciones cuantitativas (cuotas) y fueron mantenidas aranceles altos para los productos agrícolas. 5. La cuestión de la implementación y del estricto cumplimiento (enforcement) de la legislación interna para la ley de propiedad intelectual es hoy, más que hace un año, un punto central de la negociación con los Estados Unidos. La aceptación del principio del enforcement implicará la posibilidad de gravación cruzada en productos exportados a los Estados Unidos. 6. Los Estados Unidos solamente aceptaron, como base de la negociación, el documento de Miami de noviembre de 2003 (que excluya las sensibilidades de los principales socios y permitiría un ALCA a dos velocidades) porque es suficientemente ambiguo y porque la propuesta brasileña (minidenominador común multilateral) no es aceptable para la mayoría de los países del hemisferio). 7. El ALCA, en los próximos diez años, tendrá poco efecto en las exportaciones del Mercosur hacia los Estados Unidos porque el 68 por ciento de los productos importados por el mercado norteamericano ya gozan de tarifa cero (no necesitan del ALCA), no tienen restricciones arancelarios o no arancelarios y porque cerca del 30 por ciento de productos con algún tipo de restricción (agrícolas) no serán liberalizados en el período de transición. 8. Los acuerdos firmados por los Estados Unidos con México y Canadá, con Chile y con los miembros de la Comunidad Andina deberán marcar los márgenes de preferencia negociados por Brasil con los países de América y exigir un esfuerzo de (re) negociación de los acuerdos de libre comercio que Brasil mantiene con esos países. | ||
9. Además de la exclusión de las negociaciones en el ámbito del ALCA de los temas anti-dumping y subsidios, que afectan directamente los intereses del Mercosur, en algún momento el Gobierno norteamericano deberá incluir en la pauta de los acuerdos la discusión sobre las cláusulas sociales y medioambientales y su vinculación con las sanciones comerciales, en el caso de incumplimiento de las disposiciones aprobadas internamente en cada uno de los países. 10. Las negociaciones del ALCA, si son exitosas, solamente serán cerradas después de 2006, tras la conclusión de la ronda multilateral de Doha y de la votación por el Congreso de los estados Unidos de la ley agrícola. Tomando en cuenta el nuevo impulso de las negociaciones multilaterales de la Ronda de Doha, parec que es más adecuado esperar la evolución de los acuerdos en Ginebra sobre la misma antes de asumir compromisos regionales, en el ALCA, bilaterales o con la Unión Europea. (Globo/FIESP). Rubens Barbosa es consultor y presidente del Consejo de Comercio Exterior de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (FIESP). | ||
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