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25 de abril de 2003


OPINIÓN
Bases para un modelo exportador por Martín Redrado
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La integración inteligente
Mayor competitividad
Palancas consensuadas para movilizar el talento y el trabajo

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La guerra ha cambiado las perspectivas económicas globales. La incertidumbre que predomina hoy paraliza cualquier decisión de riesgo. Esto acentúa una marcada tendencia sobre nuestros países: las inversiones globales se han vuelto casi inexistentes, profundizándose este escenario en el corto plazo.

La principal conclusión de esta coyuntura es que no se puede confiar en que la recuperación argentina pueda venir de la mano de la inversión internacional.

Previendo estas reglas de juego, el equipo de nuestra Cancillería ha desarrollado una nueva política comercial, sentando las bases de un modelo exportador que nos permita crecer hacia fuera para tener equidad hacia adentro.

A través del despliegue de una estrategia multipolar en términos geográficos y sectoriales, se negoció simultáneamente en ámbitos regionales, multilaterales –donde por primera vez nuestro país obtuvo un fallo favorable en un tribunal de la Organización Mundial de Comercio, que permitió abrir mercados para aceites y harinas- y bilaterales, tales como México y China, entre otros. La búsqueda de oportunidades para nuestros productos se orientó a terminar con las falsas antinomias que paralizaban nuestro comercio, sumando las ventajas sinérgicas de los distintos procesos  de integración que involucran a la Argentina: MERCOSUR, ALCA, MERCOSUR-Unión Europea, MERCOSUR-Comunidad Andina de Naciones, MERCOSUR-Sudáfrica, MERCOSUR-India, entre otros.

El bloque regional, a través de su fortalecimiento institucional, con la creación de tribunales permanentes  de solución de controversias y  y la conversión de la Secretaria Administrativa en una Secretaría Técnica, y a través de un grado de entendimiento inédito entre sus dos socios mayoritarios, adoptó por primera vez posiciones comunes en  ámbitos multilaterales y regionales, realizándose una oferta conjunta en el Área de Libre Comercio de las Américas y en el Acuerdo MERCOSUR-Unión Europea, además de celebrarse las primeras misiones comerciales conjuntas.

La integración inteligente

Respecto de la relación intrabloque, se sentaron las bases para un mayor aprovechamiento micro de las dimensiones del espacio regional, trabajando en la integración y especialización productiva. Tal es el caso de la industria automotriz, que, gracias a la apertura del mercado mexicano con 50.000 autos exentos de aranceles, 27.000 en Chile y la flexibilización del intercambio compensado con Brasil, nos permitió que autopartes producidas en nuestro país se integren en  modelos manufacturados en el resto de América Latina. Con ese patrón de especialización, la Argentina exportó 123.000  vehículos, mientras que el mercado local sólo absorbió un poco más de 80.000.

La característica multipolar también exigió una aceitada complementación entre las negociaciones, la determinación de nuestra oferta exportable y el desarrollo de mercados: de nada servirá que la negociación «abra» un nuevo mercado si luego no lo ocupamos efectivamente con nuevos productos.

En el plano sectorial, esta política significó un proceso inclusivo que buscó diversificar la oferta exportadora argentina, multiplicar el número de exportadores (a fin de lograr un mayor derrame sobre las pequeñas y medianas empresas y el empleo) y agregar valor a las ventas externas, de manera de «descommoditizar» nuestras exportaciones y hacerlas menos sensibles a las erráticas condiciones del mercado mundial.

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Mayor competitividad

El objetivo de la estrategia de desarrollo de mercados es dotar de competitividad sistémica a muchos sectores con potencialidad exportadora. Además de vincular, producto por producto, nuestra oferta exportable con la demanda mundial, se estimuló la generación de redes empresariales sectoriales, e intersectoriales, para potenciar la capacidad de acceso a los mercados externos.

Pero también se ha planteado un nuevo paradigma al sector privado denominado «integración inteligente». En efecto, trabajamos juntos identificando alianzas externas mediante nuestra inserción en eslabones  productivos de los países donde buscamos ampliar nuestras exportaciones. De esta forma, logramos identificar empresas foráneas que utilizan nuestros productos en sus procesos, transformándose  en verdaderos «abogados defensores» de nuestro acceso a aquellos mercados.

Nuevos consensos

Gracias al consenso construido con el sector privado y el ámbito académico, los convocados por la Cancillería a participar del Consejo Nacional de Comercio Internacional y del Programa de Desarrollo del Comercio Exterior, iniciativas que permitieron concentrar los esfuerzos en los verdaderos intereses de las fuerzas productivas –al fin y al cabo, quienes deben ocupar con sus productos los espacios ganados con las negociación- pudieron contar con un mayor respaldo científico a la hora de saber qué ofrecer y qué pedir en la mesa de negociaciones.

El modelo de gestión por consenso público-privado-académico es una condición básica para que la nueva política comercial sea estable en el tiempo y creíble para atraer inversiones que configuren un perfil productivo proexportador.

A pesar de las dificultades enfrentadas, esta estrategia que conjuga la apertura de mercados mediante las negociaciones comerciales junto a la ocupación de los mismos por los sectores productivos nos ha permitido que la Argentina conquiste nuevos espacios, logrando que el esfuerzo nacional se cotice en el mundo. En los últimos doce meses nuestras exportaciones han crecido en todos los mercados donde la Cancillería ha llevado a cabo negociaciones económicas y acciones de desarrollo.  

Este es el caso de México, donde se han registrado aumentos tanto en las ventas de autos –un 879%- como productos plásticos-un 16%-, medicamentos –un 26%-, extractos químicos –un 9%-, entre otros. También se ha verificado un excelente comportamiento en vinos, cuyas ventas han crecido un 40%, en materiales para la construcción –un 78%-, y en el rubro de maderas, las colocaciones se multiplican por diez.

Del mismo modo, se han alcanzado avances sustantivos con Chile, logrando un crecimiento de las exportaciones en el sector automotor, con incrementos del 35%, junto a un aumento en las colocaciones de tractores, carrocerías, motocicletas, y remolques. La buena evolución del sector automotor está actuando como locomotora de otras industrias complementarias: las colocaciones de neumáticos registraron un aumento del 260%.

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Palancas consensuadas para movilizar el talento y el trabajo

Al haber negociado la reducción de aranceles para varios productos argentinos, se estimuló el ingreso de bienes de la industria plástica, que aumentó sus ventas en un 16%, y el aumento de las exportaciones de aceites comestibles en un 50% durante los últimos doce meses. También se observan importantes incrementos en las colocaciones de papel y cartón, en el orden de un 14%; hierro, acero y sus manufacturas, de un 19%, mientras que se verificaron alzas en algunos rubros del sector alimenticio, como la industria azucarera, de un 27%.

Nuestra presencia en China también ha mostrado un comportamiento notable. Así, se destacan los aumentos que se verificaron en las colocaciones de la industria plástica de un 60%, y en la industria pesquera, un 73%. Entre los nuevos productos, se destacan las exportaciones de la industria maderera, productos químicos, orgánicos y frutos comestibles. Mientras tanto, se está verificando un importante incremento en el valor agregado de las exportaciones del sector sojero: cae la exportación de semillas y aumentaron las de aceite de soja. 

Uno de los cambios más sustanciales se ha dado en la relación comercial con los Estados Unidos. A través de un enfoque muy práctico, la Cancillería, junto con el Departamento de Comercio Exterior americano (USTR) logró reabrir el Sistema Generalizado de Preferencias, permitiendo a muchos productos ingresar a este mercado sin pagar aranceles. Así, las manufacturas de cuero aumentaron sus ventas en dls 71 millones. También hubo desempeños significativos en las exportaciones de autopartes, incrementándose en un 32%,  neumáticos un 7%, alimentos un 121% y productos siderúrgicos un 15%.

Más aún, en el caso de la Unión Europea se registraron importantes aumentos en las colocaciones de productos lácteos, un 65%, y químicos orgánicos, un 24%. Asimismo, se destaca una cesta de «nuevos productos exportables» de origen industrial como productos de la industria automotriz, que aumentaron sus colocaciones en un 16%; vidrios y sus manufacturas, un aumento de un 410%;  películas fotográficas y manufacturas de metal.

A pesar de todo esto, la Argentina enfrenta grandes incertidumbres. Sin embargo, frente al crítico escenario internacional, sólo el fortalecimiento del modelo exportador aquí desarrollado nos permitirá generar las divisas suficientes para financiar nuestro crecimiento.   

El consenso construido alrededor de ésta política comercial debe ser la palanca movilizadota del talento y del trabajo de los argentinos. (Clarín/Buenos Aires)

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Martín Redrado es Secretario de Relaciones Económicas y Comercio Internacional de la Argentina.         


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