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OPINIÓN Turismo y preservación del medio ambiente José Gaspar Ferraz de Campos | ||
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En el momento en que el cambio de gobierno presupone la búsqueda de alternativas para el desarrollo brasileño, entre las medidas que aseguren una mayor entrada de dólares al país, uno de los sectores que deben ser priorizados es el del turismo. Y por varias razones. Las estimaciones de la Organización Mundial del Turismo (OMT) indican que, en 2010, más de mil millones de personas harán viajes alrededor del mundo. Efectivamente, las rápidas transformaciones por las que pasa el sistema productivo mundial, consecuencia del proceso de globalización sumado al avance tecnológico de las comunicaciones, representan un aval sin precedentes para la actividad turística. En Brasil, el sector ya es considerado de alto valor estratégico, teniendo en vista el potencial turístico del país y su capacidad de generación de empleo y de rentas, sumando en su cadena productiva 52 segmentos diferentes de la economía, que van desde la mano de obra altamente especializada hasta aquellas de menor cualificación en el ámbito de las actividades formales e informales. Según la OMT, por cada dólar empleado en el turismo la expectativa de retorno es seis veces mayor. También es una característica de esa actividad ofrecer resultados casi inmediatos, beneficiando a amplias capas de la población. Es necesario tener presente que en el Brasil el turismo ya responde por aproximadamente un millón trescientos mil empleos directos. | ||
Según datos de la Empresa Brasileña de Turismo (Embratur), órgano del Ministerio de Deportes y Turismo encargado de fomentar esa actividad, aunque todavía con un flujo turístico modesto en el contexto mundial, el Brasil viene presentando índices crecientes que ya lo acreditan como uno de los mayores mercados en la América Latina. En 2001, el flujo receptivo en el Brasil registró un volumen de 4,8 millones de turistas internacionales, lo que representa más de un tercio del movimiento de 14,4 millones registrados en el continente. O sea, de 1995 a 2001, el Brasil más que duplicó su recepción internacional. Para el mercado de turismo brasileño algunas tendencias macroeconómicas son especialmente favorables, entre ellas la caída de los impuestos al consumidor, la estabilidad de los precios internos y la devaluación de la moneda. Esas condiciones vienen fomentando un salto significativo en el monto de las inversiones directas de empresas nacionales y extranjeras en el sector del turismo. Se señala la perspectiva de que más de cinco mil millones de dólares están siendo dirigidos para la inversión en proyectos turísticos privados, con un potencial de generación de 120.000 nuevos empleos directos. Sin embargo, no se puede referirse a la industria del turismo sin tomar en cuenta los factores inherentes y esenciales que componen la oferta de ese mercado, incluyendo los recursos naturales, socioculturales y de infraestructuras. Porque el fomento del turismo responsable ya no se limita a la forma tradicional de simples ventas de espacios para la explotación económica de una región. Ahora es necesario planear y desarrollar núcleos turísticos respetando los intereses sociales, públicos y privados y, en especial, la preservación ambiental. | ||
En la Constitución Brasileña de 1998, por primera vez en nuestra historia se cuidó de garantizar ese derecho, estableciendo normas destinadas a asegurar el respeto a las leyes de la naturaleza, imponiendo al poder público y a la sociedad el deber de preservarla para las presentes generaciones y para las futuras. Felizmente, en el Brasil el trabajo incansable y persistente de educadores, ambientalistas y organizaciones no gubernamentales viene fomentando una nueva percepción del llamado ecoturismo, que tiene como premisa la no interferencia en la estructura y funcionamiento de los ecosistemas, de los que dependen la fauna, la flora, el agua y el aire. En suma, la vida toda. En la actualidad, por lo tanto, en que el cambio de gobierno en el Brasil tiene como principal meta retomar el desarrollo, el sector del turismo despunta entre aquellos que necesitan y deben ser priorizados. Incentivar la expansión de esa industria sin gases contaminantes, con respeto a las exigencias éticas del mundo contemporáneo, buscando posicionar al Brasil entre las principales rutas turísticas del mundo, puede ser la solución para buena parte de los problemas nacionales. (Río de Janeiro/Comunica) José Gaspar Ferraz de Campos es secretario ejecutivo de Fundacentro, Brasil. | ||
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