Mercosur Opinión
Servicio informativo sobre el Mercado Común del Sur

Volver a la portada de Mercosur
Índice de autores
7 de septiembre de 2001

OPINIÓN
Estados Unidos no está solo en el mundo por Dietrich Fischer
mercolog3.jpg (6810 bytes)
Las medidas deben adoptarse antes de que sea tarde
Bush es un polizón que viaja sin pagar

Subir

Benjamín Franklin salvó el día cuando los delegados a la Convención Constituyente de 1787 en Filadelfia parecían incapaces de llegar a un consenso al advertirles: «Debemos permanecer unidos o todos seremos colgados separadamente».

El nuevo gobierno de George W. Bush no ha hecho su parte en cuanto a cooperar con otros países. Ha anunciado planes para abrogar el tratado de misiles antibalísticos; puso los intereses comerciales privados por encima de la verificación de los tratados que prohíben las armas químicas y biológicas; amenaza con ignorar el tratado de prohibición de pruebas nucleares y, más recientemente, hizo que su  país fuera la única entre 179 naciones en retirarse del tratado de Kioto. Sin embargo, Estados Unidos es el mayor contaminador mundial, puesto que emite el 25 por ciento de todos los gases invernadero y contribuye 30 veces más que, por ejemplo, la India al calentamiento global.

Ciertos expertos han hablado de la existencia de un sentimiento aislacionista en Estados Unidos. Pero ello no es cierto. La mayoría de los estadounidenses está a favor de los tratados de control armamentista y de protección ambiental. Según una reciente encuesta del New York Times y de CBS, 7 de cada 8 estadounidenses piensan que Bush está menos preocupado por proteger el ambiente que en proteger los intereses de la industria energética. El gobierno Bush y unas pocas de las corporaciones más ricas se han colocado contra la mayoría del pueblo estadounidense y contra el resto del mundo.

Subir


Las afirmaciones de los portavoces de las industrias del petróleo y del carbón en el sentido de que quemar menos combustible fósil causaría una honda recesión y un alto desempleo se hacen eco de similares críticas efectuadas a cada propuesta legislativa para proteger el ambiente. Tales advertencias han resultado hasta ahora ser falsas o ampliamente exageradas.

Cuando el presidente Bush padre firmó la legislación para reducir el uso del dióxido de azufre que causaba la lluvia ácida hubo fuertes protestas de los industriales, quienes adujeron que sustituir esa sustancia sería demasiado costoso. Finalmente, los costos de la reducción fueron sólo el 6 por ciento de lo que la industria había previsto.

Las medidas deben adoptarse antes de que sea tarde

Los críticos del Protocolo de Kioto subrayan que las proyecciones acerca del calentamiento global son dudosas. Pero, si bien hay por cierto aún incertidumbre acerca del preciso aumento de la temperatura, no lo hay sobre el hecho de que el calentamiento se está produciendo y de que la utilización de los combustibles de origen fósil contribuye a ello. Si esperamos hasta que se pueda saber precisamente que es lo que sucederá antes de emprender acciones correctivas, cuando ellas se tomen será demasiado tarde.

Subir


Muchas de las mayores ciudades del mundo están al borde del mar y una vez que comiencen a ser inundadas por la elevación del nivel de los océanos que ocurrirá al derretirse gran parte de los hielos polares no podremos congelar de pronto enormes cantidades de agua marina y depositarlas de nuevo en la Antártida. Esperar a que una crisis caiga sobre nosotros en lugar de anticiparnos a ella y tomar providencias antes de que ocurra sería como conducir con los ojos cerrados y esperar hasta que choquemos con un obstáculo para entonces llamar a la ambulancia. Es preciso prever los peligros para poder evitarlos.

Aquellos países que se dedican a investigar sobre medidas para el ahorro de energía y sobre tecnologías limpias obtendrán ventajas al aumentar su eficiencia productiva y al incrementar sus exportaciones de tales nuevas tecnologías y nuevos productos, así como al crear nuevos puestos de trabajo. Aquellas naciones que dudan, en cambio, retrocederán.

Se ha visto que cuando el Congreso de Estados Unidos aprobó límites estrictos para la eficiencia en materia de consumo de combustible de los automóviles, los responsables de la industria automovilística japonesa convocaron inmediatamente a una reunión a sus mejores ingenieros para decidir el mejor modo de hacer frente a esos nuevos criterios, mientras que los fabricantes estadounidenses de autos convocaron a sus mejores abogados para discutir la mejor vía para combatir contra las nuevas reglas. Como era de esperar, la exportación de autos japoneses subió notablemente y las exportaciones estadounidenses de coches con alto consumo de gasolina se desplomaron.

Subir


Bush es un polizón que viaja sin pagar

Una útil disposición del reciente acuerdo alcanzado en Bonn para poner en funcionamiento el Protocolo de Kioto es la de facilitar la transferencia a los países en desarrollo de tecnologías para el ahorro energético y poco contaminantes. El conocimiento técnico, una vez desarrollado, puede ser copiado sin límite y con relativamente bajos costos adicionales. Al revés de los recursos físicos o financieros, el conocimiento no se pierde cuando es compartido con otros. Pero es quizás el recurso menos utilizado para el desarrollo y la protección del ambiente global.

Estados Unidos se beneficiará de la reducción de emisiones de gases invernadero efectuada por otros países que ayudan a retardar el calentamiento global. Pero el presidente Bush ha puesto a Estados Unidos en la posición de un «navegante solitario», de un polizón que trata de viajar sin pagar en un barco o en un tren y, por lo tanto, de pasar los costos a los honestos pasajeros que pagaron su boleto. Tal comportamiento provoca un resentimiento universal y es moralmente equivocado. En este caso las consecuencias son todavía peores.

Si Estados Unidos no restringe sus emisiones de gases invernadero, todos los países, incluyendo al propio Estados Unidos, sufrirán finalmente las consecuencias en la forma de un cambio climático que provocará la inundación de las áreas costeras y graves problemas en la agricultura que significarán una amenaza para los suministros mundiales de alimentos.

Subir


En nuestro cada vez más interdependiente mundo ningún país puede protegerse por sí solo a él mismo de tales amenazas globales. Como decía Franklin, a menos que permanezcamos todos juntos, por cierto que seremos colgados por separado. (Nueva York, IPS)

 


Dietrich Fischer

Profesor en la Pace University de Nueva York y codirector de Trascend, una red de organizaciones a favor de la paz y del desarrollo.

Volver al texto
Volver a la portada de Mercosur


- Inicio  - Opinión - Análisis - Noticias - Mercobreves - ¿Qué es? - Países - Documentos - Enlaces -


Enviar correo al responsable de este sitio


© Comunica Press 1999 - 2006 Reservados todos los derechos
Aviso legal y política de privacidad