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Mercosur | Opinión |
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a la portada de Mercosur Índice de autores 3 de enero de 2001 |
| OPINIÓN Un nuevo modelo de desarrollo agrícola (Jacques Diouf) | ||
Los números rojos de África La degradación de la tierra, agrava el problema | ||
| Aunque
durante la pasada década los suministros de alimentos a nivel mundial
se han incrementado más rápidamente que el crecimiento global de la
población, el alcance de la inseguridad alimentaria en el mundo sigue
siendo de grandes proporciones. La
Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación
(FAO) estima que unos 824 millones de personas, el 93 por ciento de los
cuales viven en países en desarrollo, no tienen suficientes alimentos
para satisfacer sus necesidades básicas. El
problema no radica en el aumento de la oferta de alimentos sino en su
distribución geográfica y en la falta de acceso a ellos. Las personas
afectadas tienen tanto un acceso limitado a los recursos productivos
como ingresos tan bajos que no pueden adquirir la comida que necesitan. | ||
Además, otros millones de personas sufren las consecuencias de emergencias alimentarias temporales como consecuencia de desastres naturales o provocados por los hombres, incluyendo un número cada vez más alto de conflictos armados. El
desarrollo rural es, por lo tanto, absolutamente esencial para combatir
esas situaciones pues la gran mayoría de la gente que sufre de hambre
crónica o temporaria vive en áreas rurales. Aunque la proporción de
la población mundial que vive en zonas rurales ha ido declinando, su número
absoluto es de más de tres mil millones de personas y se espera que
siga a ese nivel por lo menos durante los próximos 30 años. La
seguridad alimentaria existe cuando todas las personas en todo momento
tienen acceso a suficientes alimentos, tanto en términos de cantidad
como calidad. Sin embargo, para millones de personas esa seguridad no
existe. Una amplia mayoría de los desnutridos vive en Asia, que todavía
cuenta con dos tercios del número total de ellos, aunque se han
registrado progresos espectaculares en el Este y en varios otros países
del continente. | ||
Los números rojos de África En
África, al Sur del Sahara, vive el 23 por ciento de las personas que
padecen hambre en el mundo. En esta atormentada región, que tiene la más
alta proporción de desnutridos, ha habido un incremento del número
total de afectados por la desnutrición. Sin
embargo, en el período que va desde 1980 a 1996, cinco de los 13 países
en los que pudimos reducir sustancialmente la proporción de inseguridad
alimentaria se encuentran en ese continente. De modo que hay signos
esperanzadores. En
aquellos países, la agricultura es el motor del crecimiento, ya que
genera del 30 al 50 por ciento del producto nacional bruto, emplea entre
el 70 y el 80 por ciento de la fuerza laboral nacional y aporta del 40
al 70 por ciento de los ingresos provenientes de las exportaciones. | ||
Un desafío especial para las áreas rurales es que las fuentes del crecimiento agrícola deben experimentar un cambio fundamental. El pasado modelo consistente en expandir el territorio agrícola está llegando ya a sus límites. Cerca del 80 por ciento del crecimiento de la producción agrícola deberá venir ahora de una intensificación sostenible. Harán
falta mecanismos que faciliten la adopción de las tecnologías
existentes para aumentar la producción y a ello deberá agregarse la
realización de una sustancial investigación científica en el campo de
la agricultura para que este cambio de rumbo sea económicamente
atractivo y amistoso con el ambiente. La
degradación de la tierra agrava el problema Pero la degradación de la tierra agrícola y la disminución de la fertilidad del suelo continúa siendo una amenaza, especialmente en los países en desarrollo. El problema es más agudo en el África subsahariana. | ||
En el Sur de Asia, la degradación de la tierra cuesta unos diez mil millones de dólares anuales debido a la pérdida de producción. Si no se hacen inversiones hoy mismo en la rehabilitación y conservación de las tierras, mañana el costo de ellas será mucho mayor. Mientras
se está poniendo en camino una nueva ronda de negociaciones
multilaterales sobre el comercio agrícola, en algunos países de altos
ingresos se siguen manteniendo altos niveles de protección a sus
propios productores. Este respaldo puede ser medido por el hecho de que
países miembros de la Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económicos (OCDE) hicieron transferencias a su propio sector
agrícola del orden de los 360 mil millones de dólares en 1999. Muchos
países en vías de desarrollo han, por su lado, emprendido ya reformas
que no sólo contribuyen a reducir distorsiones en los mercados
mundiales sino que además han servido para reducir anteriores frenos
sufridos por sus propias agriculturas. Pero sus esfuerzos no serán
efectivos a menos que sean apoyados por las correspondientes reducciones
de las distorsiones en los países de altos ingresos. En
este nuevo siglo, muchos países tienen suficientes conocimientos para
hacer que el desarrollo rural conduzca a la seguridad alimentaria. El éxito
vendrá a través de los esfuerzos que se hagan tanto a nivel nacional
como internacional. Mientras
la globalización continúa a toda prisa, debemos mejorar nuestros
sistemas de intercambio entre las naciones basados en las normas
internacionales, teniendo siempre en vista el bienestar de la población
rural a lo largo y ancho del mundo.(Roma, IPS). | ||
| Jacques
Diouf es
el Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación (FAO). | ||
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