|
|
Mercosur | Opinión |
| Servicio informativo sobre el Mercado Común del Sur |
| Volver a la portada de Mercosur Índice de autores 1 de noviembre de 2001 |
| OPINIÓN | ||
La creación de un Green Room irrita a los países marginados La situación económica puede frustrar los planes del pequeño círculo | ||
| Las
maniobras poco limpias que están realizando las superpotencias
comerciales en vísperas de la Cuarta Reunión Ministerial de la
Organización Mundial del Comercio (OMC) en Doha, Qatar, son un claro índice
de su desesperación. Se están ejerciendo tremendas presiones sobre los
países en desarrollo para que aprueben la realización de una nueva
ronda de negociaciones comerciales mediante la manipulación del
antidemocrático sistema de toma de decisiones de la OMC y groseras
formas de chantaje comercial. La
mayoría de los países en desarrollo quieren que la reunión
ministerial se concentre en temas relacionados con la puesta en marcha
de los compromisos asumidos en la Ronda Uruguay. Esta posición fue
trazada en una reciente declaración del Grupo de los 77, que identificó
«104 problemas a solucionar». Los
países en desarrollo han estado simplemente sufriendo bajo el peso de
la ejecución de 28 diferentes acuerdos subsidiarios comprendidos en el
acuerdo de la Ronda Uruguay, mientras que las grandes potencias
comerciales se han rehusado a cumplir sus compromisos o han sido muy
lentas en el cumplimiento de los mismos, entre ellos los de proporcionar
a los países en desarrollo un mayor acceso a los mercados agrícolas y
textiles y los de recortar los masivos subsidios a sus propias
producciones agrícolas. La Unión Europea y Estados Unidos han dejado de lado -transitoriamente- algunas de sus diferencias para presentar un frente común para una nueva ronda de negociaciones comerciales que se centraría en los llamados «nuevos asuntos» de la inversión, la política en materia de competencia y la facilitación del comercio. Esencialmente, estos son los mismos asuntos que formaron parte de su agenda común antes de la desastrosa reunión ministerial de diciembre de 1999. Aprendiendo de lo ocurrido en Seattle, la Unión Europea y Estados Unidos han suavizado sus desacuerdos en cuestiones de comercio agrícola y Estados Unidos aparentemente no tiene la intención de hacer de la conexión entre comercio y normas laborales –un punto conflictivo clave con los países en desarrollo en Seattle- una cuestión a tratar en Doha. | ||
La creación de un Green Room irrita a los países marginados El
anteproyecto de declaración propuesto para la reunión ministerial es
un ejemplo del tipo de tácticas turbias al que están recurriendo las
grandes potencias comerciales. Los proponentes del documento dice que es
«equilibrado». El problema está en el énfasis y en los matices. Según
Aileen Kwa, un analista que cubre la OMC para Focus on the Global South,
el anteproyecto no le da importancia al cumplimiento de los compromisos
asumidos por parte de las potencias comerciales, que sí importa a la
mayoría de los miembros de la OMC. Entre esos asuntos están los de dar
un «Tratamiento Especial y Diferencial» a los países en desarrollo,
facilitarles un mayor acceso a los mercados de las naciones
desarrolladas, revisar los acuerdos sobre Medidas de Inversión Afines
al Comercio (TRIMs), Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados con
el Comercio (TRIPs) y los servicios (GATS). En
cambio, el anteproyecto de declaración pone el énfasis sobre temas
como el pretendido consenso en negociaciones sobre asuntos de
competencia, política de inversión y facilitación del comerrcio que
son prioritarios para la minoría de países ricos y comercialmente
poderosos. El
anteproyecto fue un producto de consultas llevadas a cabo dentro de un
pequeño círculo de entre 20 y 25 participantes, o sea en el seno del
llamado proceso del «Green Room», que de hecho excluye a la
mayoría de los miembros de la OMC. El descontento de los países en
desarrollo con el proceso del «Green Room» fue una de la
razones por las cuales fracasó la Tercera Reunión Ministerial en 1999.
En ese entonces, Charlene Barshefsky, entonces representante comercial
de Estados Unidos, admitió que el proceso de toma de decisiones de la
OMC no era transparente, resultaba injusto y debía ser cambiado. Pero ese momento de franqueza fue, sin embargo, olvidado rápidamente no bien los países desarrollados se dieron cuenta que en una organización como la OMC, donde las naciones en desarrollo constituyen la mayoría, las grandes potencias pueden dominar sólo a través de mecanismos antidemocráticos como los del «Green Room» y el llamado «Sistema de consenso». Apenas dos meses después de Seattle, Mike Moore, Director General de la OMC, le dijo a los países en desarrollo que el «Green Room» y el sistema de consenso no eran negociables. Y así ha sido hasta ahora. | ||
La situación económica puede frustrar los planes del pequeño círculo Las
superpotencias económicas no han perdido oportunidad alguna de
presionar para la realización de una nueva ronda comercial. Aunque los
países en desarrollo mantuvieron su línea en los meses posteriores al
colapso de la reunión de Seattle, muchos observadores temen que su propósito
pueda ahora estar debilitándose ante las presiones concertadas de los
países desarrollados. Los
países comercialmente poderosos bien pueden seguir adelante en su
camino y embestir por medio de una declaración que acuerde la realización
de una ronda global de negociaciones comerciales en Doha. Pero el mayor
obstáculo para la liberalización comercial puede ser no ya la oposición
por parte de los países en desarrollo sino la situación de la propia
economía mundial, que se está contrayendo muy rápidamente debido
precisamente al acelerado entrelazamiento de las economías traído por
la globalización y la liberalización. Tanto en los países desarrollados como en las naciones en desarrollo, las presiones para salvar a las industrias domésticas, para buscar un crecimiento conducido por la demanda interna y para contrarrestar la vulnerabilidad de las economías basadas en la exportación en una época de profunda recesión global probablemente bloquearán todo movimiento significativo a favor de más liberalización. La Cuarta Reunión Ministerial bien puede convertirse en el último hurra de la OMC y del proyecto de una radical globalización económica de la que era «la joya de la corona». (Manila, IPS) | ||
Walden Bello, es director Ejecutivo de Focus on the Global South, un programa de investigación con sede en Bangkok, y catedrático de Sociología y Administración Pública en la Universidad de las Filipinas. | ||
| Volver al texto Volver a la portada de Mercosur | ||
|
- Inicio - Opinión - Análisis - Noticias - Mercobreves - ¿Qué es? - Países - Documentos - Enlaces - |
|
© Comunica Press 1999 - 2006 Reservados todos los derechos |