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4 de noviembre de 2004


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Argentina: El Estado vuelve al negocio energnético
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Una década después de las controvertidas privatizaciones del petróleo, el gas y la electricidad, el Estado argentino vuelve al negocio energético con una nueva compañía concebida para influir en un mercado de pocos jugadores.

Tras cinco meses de debate, el Congreso legislativo aprobó un proyecto del gobierno de Néstor Kirchner para crear la empresa Energía Argentina Sociedad Anónima (Enarsa), con un paquete accionario del 53 por ciento para el Estado nacional, 12 por ciento de las provincias, y 35 por ciento restante de inversores privados. El economista Aldo Ferrer, futuro director de la flamante empresa, dijo a IPS que Enarsa «nace con todas las facultades que se requieren para influir en todo el ciclo energético. Si se hace un buen trabajo y hay calidad en sus proyectos, entonces será una empresa importante». Según el artículo cuarto de la ley, Enarsa podrá «intervenir en el mercado a efectos de evitar situaciones de abuso de posición dominante originadas en la conformación de monopolios u oligopolios». «Una empresa estatal es siempre un factor de ordenamiento del mercado», explicó Ferrer. La conformación de la compañía fue anunciada en mayo como parte del plan gubernamental de inversiones para afrontar la crisis energética desatada a comienzos de año, y que se hizo sentir desde abril, cuando comenzó a restringirse la oferta de gas natural y de electricidad.

En los años 90, el gobierno de Carlos Menem (1989-1999) privatizó la mayor parte de las empresas públicas, incluyendo las principales proveedoras de servicios de agua, luz, gas y telecomunicaciones, así como la petrolera Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF). La petrolera era la tercera empresa sudamericana del sector, después de Petróleos de Venezuela y Petrobrás de Brasil. Once años atrás fue subastada y adquirida por la transnacional española Repsol, que más tarde incorporó capitales estadounidenses al negocio.

A comienzos de 2003, tras casi cuatro años de recesión, la economía argentina comenzó a recuperarse y un año después se presentaron los primeros problemas de abastecimiento de gas destinado a generar electricidad para industrias y usuarios particulares. Kirchner acusó entonces a las empresas gasíferas de haber invertido sólo en gasoductos destinados a la más lucrativa exportación, en lugar de dar prioridad al mercado local, como dispone la Ley Nacional de Hidrocarburos. La caída en la oferta frenó la recuperación de la actividad económica y provocó roces en la relación con Chile, principal comprador de gas argentino, pues el gobierno restringió las ventas al exterior, pese a la resistencia de las compañías.

En este panorama de zozobra, el gobierno decidió colocar nuevamente al Estado en el ruedo energético.

Enarsa podrá explorar, explotar, producir, generar, transportar, distribuir y comercializar petróleo, gas natural, electricidad, carbón, energía nuclear y de fuentes alternativas, y podrá vender en el mercado interno e internacional. Además, la empresa será titular de los permisos de exploración y explotación de las concesiones sobre la totalidad de las áreas marítimas nacionales que no se encuentren sujetas a tales permisos o concesiones (Buenos Aires).

 



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