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Se
espera otro verano récord.
Cuando termine al año habrán llegado a
Buenos Aires 5,82 millones de visitantes, la mitad del exterior. El
porcentaje de crecimiento es menor que en 2002/2003, pero marca una
firme consolidación del sector.
Según un estudio
preliminar de la subsecretaría de turismo de la ciudad de Buenos Aires,
los números son positivos.
Se estima que llegarán entre 1,82 y 1,9 millón de turistas durante toda
la temporada, lo cual representa un 10% más que en 2004. Si las
estimaciones se cumplen, el de 2005 será otro verano récord: la cantidad
de visitantes viene creciendo sostenidamente desde la devaluación, y el
pasado llegaron 1,65 millón de personas.
En base a los estudios sobre reservas aéreas, la
tendencia sobre el origen de los futuros visitantes es similar a la que
se verifica hasta ahora: 51% de extranjeros y 49% de argentinos. Y se
calcula que gastarán entre 1.922 y 2.010 millones de pesos, un 15% más
de lo que dejaron en la temporada pasada.
Buenos Aires descubrió el turismo como actividad
rentable por la fuerza. Tras la devaluación, se llenó de
latinoamericanos para los que había sido imposible por una década. Casi
tres años después, aumenta el número de visitantes de destinos más
lejanos atraídos por la oferta cultural, con el tango como punta de
lanza. El fenómeno generó nuevos negocios —desde excursiones a gente que
alquila su casa a turistas— y la expansión de otros, como hoteles de
lujo y restaurantes de comida argentina. El desafío ahora es consolidar
la propuesta para que se posicione, de forma sostenida en el tiempo,
como uno de esos destinos ineludibles.
Previendo esta circunstancia, el sector hotelero acompañó el ritmo de
crecimiento con nuevos emprendimientos. En Capital, este año se
inauguraron cuatro hoteles y más de 20 alojamientos alternativos, y para
2005 otros tres hoteles tienen apertura prevista, mientras seis más
están en proyecto. «La expansión puede seguir, pero depende de que se
incrementen las frecuencias aéreas. Ese es, hoy, el talón de Aquiles.
Hay problemas en rutas externas y en la conectividad con el Interior. Un
turista que viene desde Europa no quiere conocer sólo Buenos Aires sino
también ir a la Patagonia o al Norte. Y, si no tiene vuelos,
directamente descarta todo el viaje», analizó Ricardo Boente, titular de
la Asociación de Hoteles, Restoranes, Confiterías y Cafés.
En la Comuna reconocen el problema y dicen que se
está trabajando para solucionarlo. (Clarín). |