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24 de octubre de 2002


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Brasil explora novedosas fuentes de energía
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Ventajas ecológicas
De la sartén al motor

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Tanto el gas producido por la fermentación de los componentes orgánicos de la basura –biogás–, que puede alimentar centrales eléctricas, como el reciclaje del aceite comestible usado para transformarlo en combustible –biodiesel– constituyen fuentes alternativas de energía que Brasil se propone desarrollar.

La basura y el aceite usado para freír pueden convertirse en valiosas fuentes de energía para Brasil, siguiendo el ejemplo de países muy avanzados en la materia, como Estados Unidos y Alemania.

Según un estudio encargado por el Ministerio de Medio Ambiente brasileño, el país podría generar entre 300 y 400 megawatts utilizando biogás como combustible.

El biogás es producido por la fermentación de los elementos orgánicos contenidos en la basura, por lo que los depósitos de residuos de las grandes ciudades son potenciales yacimientos energéticos.

La investigación determinó que existen 110 municipios brasileños con más de 300.000 habitantes cuyos depósitos de desechos ofrecen condiciones óptimas para la producción de biogás, que puede servir de combustible para la generación de electricidad.

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Ventajas ecológicas

Los expertos señalan que esta fuente alternativa de energía ofrece una doble ventaja, pues a su cometido específico une los beneficios ambientales que conlleva.

En efecto, el procesamiento de la basura con fines energéticos es una forma de eliminar gran parte de su acción contaminante, de los malos olores y de los múltiples problemas sanitarios que implica para los conglomerados urbanos.

Por otra parte, brinda la posibilidad de alimentar centrales eléctricas locales de potencia intermedia, con el consiguiente ahorro de extensas líneas de alta tensión que transporten la energía de un lado a otro.

Dentro de Brasil, São Paulo ha sido precursora en la previsión de esta fuente de energía: en 1995 llamó a licitación para la construcción de sendas centrales eléctricas, con una potencia de 20 MW cada una, que aprovecharían el biogás generado por los depósitos de residuos Bandeirantes y São João.

Pero ambas centrales aún no fueron construidas, en parte por la lentitud de una serie de trámites burocráticos y en parte por problemas de financiación (cada una de ellas requiere una inversión de 20 millones de dólares). Sin embargo, los proyectos han recibido recientemente nuevo impulso y se espera que en 2004 sean una realidad.

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De la sartén al motor

Otra interesante y nada convencional fuente de energía que se está estudiando con atención en Brasil la constituye el reciclaje del aceite usado para frituras, que convenientemente procesado sirve como sustituto del gasoil para los motores diesel.

Este peculiar combustible, denominado biodiesel, puede ser empleado en vehículos normales, sin necesidad de ninguna adaptación de su motor, si se lo mezcla con el gasoil en una proporción de hasta el 20 por ciento, de manera análoga a la que el alcohol es agregado a la gasolina. En Estados Unidos, donde se la utiliza, se llama B20 a esta mezcla.

Pero también puede ser empleado al 100 por ciento, como único combustible, en caso de que el motor esté especialmente adaptado. Este uso es bastante frecuente en Alemania, donde el biodiesel recibe el nombre de B100.

Precisamente la Universidad alemana de Kassel colabora con la Universidad Estadual de Santa Cruz, en Ilhéus, Bahía, para el desarrollo de una planta industrial capaz de reciclar grandes cantidades de aceite en Brasil.

Actualmente esta universidad brasileña posee una planta experimental que puede procesar hasta una tonelada y media de aceite por día, y acaba de firmar un acuerdo para proveer el combustible a una red hotelera local. Desde hace tiempo, seis automóviles pertenecientes a la casa de estudios son propulsados en parte con biodiesel.

La Universidad de Santa Cruz recoge el aceite usado para freír por restaurantes locales, y después de una fase de limpieza de los restos de comida y de un lavado que elimina la sal lo somete a un proceso químico que lo convertirá en un combustible con características similares a los derivados del petróleo.

También en este caso se trata de una fuente energética con un valor ecológico agregado, puesto que surge del reciclaje de un residuo altamente contaminante y de difícil eliminación por la naturaleza. (Comunica)


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