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Mercosur | Editorial |
| Servicio informativo sobre el Mercado Común del Sur |
| Editorial Las crisis de la CAN y el Mercosur exigen responsabilidades políticas | |
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América del Sur está viviendo dos situaciones antagónicas que de no encararse conjuntamente pueden derivar en una crisis de solución muy difícil. Por un lado, los mandatarios de los países miembros coinciden en apostar por la Unión Sudamericana de Naciones, un proyecto aprobado en declaraciones pero que aún no ha comenzado a rodar. Por el otro, día a día se constatan desavenencias entre los miembros de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y los del Mercado Común del Sur (Mercosur) De igual manera, en el Mercosur han brotado graves diferencias. Ejemplo de ello son las en recientes declaraciones de Leila Rachid, canciller de Paraguay, quien afirmó que este bloque no sirve a los intereses de su país, aludiendo a la desatención del mismo a las trabas comerciales impuestas por Argentina y Brasil a sus vecinos, contraviniendo los objetivos asumidos al constituir el organismo, en 1991. No obstante, la canciller no amenazó con que Paraguay abandonará el bloque, pero insistió en que habrá que definir el papel que debe asumir el mismo y hacerlo lo más pronto posible. Al mismo tiempo, la restricción del gas argentino a Chile, saltándose los contratos y permisos de exportación firmados, se suma a la pérdida de confianza con otros proveedores, como el Perú y Bolivia. Y estas situaciones se producen cuando aún no se ha superado la crisis que atraviesan las relaciones entre Argentina y Uruguay por las fábricas de celulosa que se están construyendo sobre la margen oriental del Río Uruguay, situación que está abriendo una difícil grieta en el seno del mercado sureño. Mientras esto sucede en el Mercosur, el presidente Hugo Chávez anunció que Venezuela se retirará de la CAN, provocando inmediatas reacciones de protesta, como la de la peruana Doris Sánchez, vicepresidenta del Parlamento Latinoamericano, quien calificó el anuncio de «barbaridad». La legisladora criticó las palabras de Chávez porque, según explicó, en estos momentos los países de la Comunidad Andina no solo están inmersos en un proceso de integración y fortalecimiento interior, sino que también han abierto la puerta a la integración con el Mercosur, lo que de hecho significa poner en marcha la ansiada integración sudamericana. Las palabras de Chávez, quien ha sido vocero también de los sentimientos del boliviano Evo Morales, ha puesto de manifiesto la protesta de ambos países por los acuerdos de libre comercio que algunos países, como Perú y Colombia, están negociando con Estados Unidos. En la posición de Chávez se intuyen también sus diferencias con Colombia. Pero el alerta se ha encendido ya que no es hora de expresar alegremente frases de desagravio dado que de profundizarse esta situación y debilitando organismos de cooperación como la CAN o el Mercosur, será muy difícil continuar con los procesos de integración regional en marcha y se aumentarían los obstáculos para llevar a buen fin la difícil negociación de acuerdos con la Unión Europea. Y es precisamente la Unión Europea la que puede influir positivamente en esta doble crisis, dado que este bloque no negocia acuerdos de libre comercio individuales con los países sino con sus organismos respetivos. Prueba de ello es que la reunión que se estaba celebrando entre representantes de la UE y la CAN fue suspendida de inmediato cuando se difundieron las declaraciones de Chávez. La situación es crítica pero puede resolverse si todos los presidentes de América del Sur toman la iniciativa, se implican personalmente y contribuyen con declaraciones y decisiones políticas de alto nivel, dispuestos a llevarlas a la práctica. Así parece haberlo entendido el presidente de la CAN y ex canciller de su país, el peruano Allan Wagner, quien advirtió de que este es un momento en el que debería reunirse la comisión del bloque (integrada por los ministros de Comercio), luego los Cancilleres y finalmente los Mandatarios: “ojalá pudiéramos rematar en un encuentro presidencial que permita encontrar la mejor solución al problema”, puntualizó. Y ese es el quid de la cuestión: sólo con compromisos políticos de primer nivel se puede destrabar el camino . Y no solo entre los países miembros de la CAN sino también entre los del Mercosur. Porque si se aspira a concretar el sueño posible de construir la Unión Sudamericana, fragmentarla antes de construirla sería un error difícil de entender por ésta y futuras generaciones de latinoamericanos que ven en la construcción de ese organismo el verdadero camino para salir de la crisis y combatir el subdesarrollo. Algo que al fin comienza a parecer posible. |
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