Mercosur Editorial
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4 de noviembre de 2005


Editorial
El problema está dentro, no fuera
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Es indiscutible que gran parte de los problemas que afectan a los países del Mercosur y en general a los menos desarrollados, están originados en el Norte y se deben, principalmente, a las condiciones monopolísticas en algunos sectores vitales, a las trabas arancelarias y a los subsidios a las exportaciones.

La Cumbre de las Américas, a punto de iniciarse en la Argentina, es un escenario propicio para reclamar contra esas trabas.  El presidente de la unipotencia, George Bush, oirá los reclamos pero difícilmente tomará medidas para atenderlos satisfactoriamente, si se tiene en cuenta lo ocurrido hasta ahora y la posición de su gobierno en los debates sobre la liberalización del comercio en el mundo.

Estados Unidos no puede hacer oídos sordos a las reclamaciones de la Unión Europea, porque ésta actúa unida y con fuerza en el escenario mundial. Pero la situación es diferente respecto del Mercosur, ya que este bloque no tiene fuerza para elevar su voz con la misma intensidad que lo hace la UE, dado que no está impulsando medidas comerciales y políticas al unísono, de manera de fortalecer sus relaciones internas y basándose en ellas proyectarse en el escenario internacional. Y difícil es pedir o reclamar a terceros medidas que no se impulsan debidamente en lo interno, lo que debilita el respeto exterior como viene sucediendo con el bloque sureño.

No obstante, se puede anotar una iniciativa positiva en ese campo, aunque por sí sola sea insuficiente. Se trata del nuevo Código Aduanero del Mercosur que se está gestando y cuyo borrador final fue elaborado por la Dirección General de Aduanas de la Argentina. Lo más importante que éste establece es la anulación del doble arancel en la importación de bienes que ingresan por un país pero cuyo destino final es otro y para lo cual se tomó como ejemplo a la Unión Europea, en la que el impuesto cobrado por una aduana es redirigido hacia la del país de destino final de la mercancía.

El Código será un primer paso, decisivo, para que el mercado común sea una realidad. Para ello son necesarias dos cosas más: la primera, que ese Código sea aprobado en la próxima reunión del Consejo del Mercado Común y que de inmediato sea puesto en vigencia. La segunda, que se analice rápidamente la incorporación al mismo, aunque sea parcial y gradualmente, de los miembros asociados del bloque.

Si esto se produjera, el paso siguiente sería avanzar hacia el Parlamento del Mercosur. Si esto se concretase, se estaría en condiciones de hablar con una voz, y mucho más fuerte, en los escenarios internacionales y de defender allí las condiciones para mejorar fuertemente el acceso a los mercados del norte, una condición indispensable para impulsar el desarrollo de los países miembros.

Se avanzaría con mayor velocidad, además, hacia la integración de América del Sur, proyecto que avanza aunque muy lentamente y que antes de finalizar el año tendrá otro apoyo concreto: el ingreso de Venezuela al MERCOSUR como miembro pleno. Esto no solamente le dará mayor fuerza al bloque, sino que impulsará a los miembros asociados a transitar por ese mismo camino y, sobre todo, pondrá más cerca, mucho más cerca, ese sueño de tantos años de concretar una Unión Sudamericana.

 

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