|
|
Mercosur | Editorial |
| Servicio informativo sobre el Mercado Común del Sur |
| Editorial Más y más Mercosur | |
|
Los gobiernos, los empresarios y las sociedades de los países que integran el Mercosur, sea como miembros plenos, asociados o expectantes, coinciden en que el bloque está afectado por una crisis que pone en peligro su propia existencia. Ante esta situación el asesor especial para asuntos exteriores del gobierno brasileño, Marco Aurelio García, no vaciló en señalar que «la crisis del Mercosur se resuelve con más Mercosur» y esto fue dicho, nada más y nada menos que en Buenos Aires, capital del país con el que más roces «amigos» tiene Brasil. «Amigos», pero que en algunos momentos se convierten en fuertes desplazamientos hacia uno u otro lado. Para Marco Aurelio García, «más Mercosur» significa imprimir velocidad a resoluciones recientemente adoptadas, como la de destinar fondos importantes para desarrollar infraestructuras que traspasen las fronteras nacionales, lo que, según señala, fortalecerá el camino hacia un mercado común. Pero también se requieren más acuerdos comerciales, económicos, políticos y sociales. Y para conseguirlos, deberían de tomarse en cuenta dos aspectos esenciales, e implementarlos con rapidez. Uno de ellos está planteado con claridad en la Declaración de Asunción, aprobada el uno de junio por los ministros de Desarrollo Social. En ella se reclama que la cuestión social se constituya en el eje articulador del proceso de integración del bloque. Para ello, cada uno de los estados deberá actuar desde esa perspectiva y hacer que, además de las acciones compartidas, la política social se constituya en la columna vertebral de la política pública de su gobierno. En muchos foros se habla de las contradicciones internas del Mercosur, de la competencia entre sus sectores productivos y de los impuestos y aranceles que siguen dificultando el avance hacia el comercio libre, primero, y en dirección hacia un mercado común verdadero, que debería ser la base indiscutible del proceso de integración que tanto se menciona, en segunda instancia. Y es verdad que existen esas contradicciones y competencias. Pero es bueno tener en cuenta la experiencia de la Unión Europea, que comenzó su andadura a mediados del siglo pasado con un acuerdo entre dos países, Alemania y Francia, que además de tener las mismas limitaciones, acababan de salir de una terrible guerra en la que estuvieron enfrentados. Ambos resultaron virtualmente destruidos por las bombas y los cañonazos y lograron vencer todas las dificultades hasta ser la base de la actualmente próspera Unión Europea. Nadie hubiera pensado en ese momento que con el tiempo, se llegaría a tener un Parlamento y una Comisión Europea como órgano ejecutivo de la Unión. Dos posibilidades que los presidentes de los países del bloque mercosureño deberían encarar con urgencia. De esa experiencia europea cabe subrayar también la integración, décadas después, de España y Portugal, naciones cuyas economías no se diferenciaban demasiado de las del Sur en el momento de la integración, en abierta contradicción con las que regían en la entonces Comunidad Económica Europea. Esas contradicciones se vencieron gracias a una fuerte posición política y al convencimiento de que juntos los países europeos marcharían mucho mejor que separados. Por esa razón, es válido señalar que para enfrentar la crisis que amenaza desintegrar el Mercado Común del Sur, la respuesta debe ser MÁS MERCOSUR, como lo ha plantea Marco Aurelio García. |
|
|
|
|
- Inicio - Opinión - Análisis - Noticias - Mercobreves - ¿Qué es? - Países - Documentos - Enlaces - |
|
© Comunica Press 1999 - 2006 Reservados todos los derechos |