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9 de enero de 2003


Editorial
Lula, una nueva luz para América del Sur
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Entre los días previos a su asunción de la presidencia del Brasil y los inmediatamente posteriores, Luiz Inácio da Silva, “Lula”, conectó una nueva y potente luz en la América del Sur, tanto por sus primeras medidas internas como por su posición internacional y, en especial, la referente a su relación con los países vecinos.

La suspensión de la compra de aviones de guerra por 760 millones de dólares para dedicar esa suma a acciones sociales es ilustrativa de su decisión de combatir la marginación de millones de brasileños. Pero también pone de relieve que las Fuerzas Armadas brasileñas, distintas a las del resto de la región, mantienen una posición de apoyo a la legalidad constitucional, ya que desde su seno no se levantó una sola voz de protesta. E, incluso, han respondido de manera positiva al requerimiento del nuevo mandatario para que colaboren activamente en las tareas sociales y de reconstrucción del país.

Otra decisión de Lula destacable y modificará la vida de millones de brasileños, es la de encarar el antiquísimo problema de las “favelas”, viviendas de emergencia en las que viven millones de personas hacinadas y sin derechos legales, razón esta última por la que no reciben los servicios básicos de agua potable, salud y otros, normales en cualquier ciudad.

Todo ello, sin despreciar el papel que reconoce a las empresas y empresarios en esta nueva etapa del coloso latinoamericano.

En cuanto a sus relaciones internacionales, que sin dudas tiene como una prioridad el promover la integración de América del Sur, hay que mencionar tanto su solidaridad con el gobierno constitucional de Hugo Chávez en Venezuela, como sus compromisos explícitos de fortalecer el Mercosur y de postergar las negociaciones con Estados Unidos para establecer el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

Todas estas primeras medidas han sido bien recibidas en Brasil, en los demás países de América Latina, en los estados lusófonos de África y en Europa. En los Estados Unidos no fueron abiertamente criticadas pero sí miradas con cierta suspicacia.

Y es precisamente desde Washington de donde podrían comenzar a llegarle los problemas, aunque la atención puesta por el gobierno de George Bush en Irak y Corea del Norte puede darle un cierto respiro, un espacio de tiempo que podría permitir reforzar el funcionamiento del Mercosur y concretar el proceso de integración de este bloque con otros mercados latinoamericanos, como la Comunidad Andina de Naciones (CAN), proceso que está en marcha y a punto de concluir.

Si Lula logra sumar las medidas internas dispuestas y la displicencia del gobierno estadounidense (“dejar hacer”) con el despuntar de la economía argentina y el reforzamiento de la integración latinoamericana, puede disponer de unos meses para consolidar el proceso con la esperanza de que sea irreversible.

 

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