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Mercosur | Editorial |
| Servicio informativo sobre el Mercado Común del Sur |
| Editorial Firmeza y decisión, pero sin rupturas | |
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El Mercosur vuelve a ser visto como una opción válida. Hay firmeza y decisión en los gobiernos de los dos países más fuertes del bloque y Chile, asociado, comienza a darse cuenta de que además de mirar al norte, con su tratado bilateral con EE.UU, tiene que prestar atención a lo que sucede tras las empinadas cumbres de los Andes, algo que en los últimos años fue echado en falta. Este vuelco en la situación es producto de los cambios gubernamentales en la Argentina y Brasil, de la orientación que Néstor Kirchner e Inácio Lula da Silva han dado a la política social y económica en sus respectivos gobiernos y de la actitud asumida por ambos en sus recientes visitas a Europa y los Estados Unidos, tanto por lo dicho en público como por lo conversado y acordado en privado con gobernantes, empresarios y sindicalistas. Esa firmeza se ha hecho notar también en las negociaciones de la Argentina y Brasil con el Fondo Monetario Internacional y con las empresas extranjeras que tienen inversiones ambos países, firmeza que no se traduce ni se debería traducir en actitudes rupturistas. Los gobiernos de Kirchner y de Lula han apostado por el diálogo con firmeza, con el objetivo claro de llegar a acuerdos con el FMI para renegociar deudas y lograr nuevos créditos sin volver a hipotecar los cimientos de sus países, comprometiendo a la vez a las empresas privadas en políticas de desarrollo equilibradas, en las que sus ganancias deriven de una revitalización de la economía. Estas actitudes, a las que se suma el comienzo de la reactivación integral e interna del bloque, permiten prever que se lograrán acuerdos firmes sobre aspectos esenciales en lo político, socioeconómico y cultural que, de cumplirse, llevará a una mayor integración de los países miembros del Mercosur, en especial en lo que a mejorar la institucionalidad y el funcionamiento del bloque se refiere. El canciller brasileño, Joâo Paulo Cunha ya lo anticipó durante su reciente visita a la Argentina, donde aseguró en conferencia de prensa que la misma “pretende contribuir a la construcción del embrión del parlamento del Mercosur”. La cautela, al hablar de embrión y no directamente de la creación del parlamento, evidencia los problemas que deberán vencer algunos de los socios para hacer efectivo ese propósito. Uno de ellos es Brasil, cuyo mecanismo jurídico exige que todo tratado internacional firmado por su gobierno, antes de entrar en vigor, debe ser refrendado por su Parlamento, en tanto que, para la Argentina, una vez firmados los tratados son de aplicación inmediata. En relación al proyectado Parlamento del Mercosur, para aprobarlo Brasil debería modificar su legislación, algo muy difícil de concretar en poco tiempo, por lo que Lula deberá buscar un acuerdo parlamentario previo a la firma del tratado, para que este no sufra posteriores demoras en el parlamento de su país. Entre tanto y hasta que eso se produzca, los mandatarios del bloque tienen tarea suficiente por delante. Sus ciudadanos están pendientes de la reactivación económica y de los nuevos acuerdos que se alcancen con el FMI y en la medida en que eso se vaya concretando darán un rotundo respaldo a la firmeza y la decisión que sus gobiernos vayan demostrando. |
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