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23 de mayo de 2002


Editorial
Brasilia es la clave
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Diplomáticos y técnicos de la Unión Europea y el Mercosur se reunirán en julio en Brasilia. La capital del Brasil se convertirá así en la clave que permitirá ver, o entrever, si entre las dos regiones se establecerá una Zona de Libre Comercio Interatlántica antes de que Estados Unidos avance con el Alca, o si todo lo hablado al respecto no ha sido más que una ilusión.

Tal como se evidenció en la Cumbre Eurolatinoamericana reunida en Madrid el 17 y 18 de mayo, el problema central es el de los intercambios comerciales y dentro de éstos los del sector agropecuario.

Durante el encuentro UE-Mercosur, los gobernantes de uno y otro lado del Atlántico coincidieron en afirmar que en política y cooperación no existen desacuerdos sino acuerdos y, además, avances específicos.

En materia política sobresalen dos puntos: la unanimidad para condenar el terrorismo y cooperar en ese campo y la defensa y aplicación de la cláusula democrática que impedirá el reconocimiento de cualquier gobierno surgido de un golpe de estado.

En cuanto a cooperación lisa y llana,  no se trata sólo de la aprobación por la UE de programas y presupuestos, sino también del impulso a la cooperación horizontal pública y privada. Y un avance importante en ese terreno, constatado durante la Cumbre, es la cooperación entre las cámaras de comercio y las organizaciones empresariales de Europa y el Mercosur.

Pero, con ser importantes, las coincidencias y los compromisos políticos y de cooperación tendrán corto vuelo si no se avanza para superar el obstáculo mayor: la verdadera apertura de los mercados, un tema donde la responsabilidad es compartida y en el que las dos partes tendrán que ceder, bajo pena de fracasar.

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Por eso, en Brasilia, los responsables de las negociaciones deberán recordar, forzosamente, que el acuerdo UE-Mercosur que dio nacimiento a la negociación se firmó en Madrid en diciembre de 1995. Más de seis años han transcurrido y a pesar de las reuniones hasta ahora realizadas, sólo se han logrado promesas de que se liberará el comercio.

Nadie espera que de esta primera reunión de  Brasilia salgan los acuerdos definitivos, ni siquiera una parte de éstos. Pero sí se espera y algunos así lo exigen, que se formalice un cronograma claro, con sectores, productos y fechas claramente establecidos para ir sabiendo en cada momento si se marcha en la dirección y con la velocidad adecuadas.

Lo que no cabría aceptar es llegar hasta la III Cumbre Eurolatinoamericana, convocada para 2004 en México, para analizar nuevamente hasta donde se ha llegado con las negociaciones. Por esa razón, el cronograma debe prever que antes de esa reunión se produzca un adecuado avance en las negociaciones comerciales para que el acuerdo se firme allí. De lo contrario habrá triunfado el Alca y lo que eso significa: trato de uno a uno de los países latinoamericanos con Estados Unidos, en una evidente relación asimétrica y un debilitamiento serio de la alianza estratégica Eurolatinoamericana que se acaba de proclamar en Madrid.

 

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