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Mercosur | Editorial |
| Servicio informativo sobre el Mercado Común del Sur |
| Editorial Todo apunta a Brasil | |
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Con
altibajos y muchísimas dificultades, pero como un atractivo serio para la
integración de América del Sur, a tenor del interés demostrado por la
Comunidad Andina de Naciones en acelerar el ritmo de las conversaciones
orientadas a establecer a corto plazo una zona de libre comercio entre
ambos bloques. También
la Unión Europea ha reiterado su interés por concluir las conversaciones
iniciadas en diciembre de 1995 en Madrid,
a la vez que los
socios del bloque sureño vuelven a hablar de la necesidad y posibilidad
de avanzar hacia una moneda común. No
obstante, las amenazas contra la estabilidad del Mercosur aún no se han
disipado, tras centrarse en los últimos meses en la Argentina,
obstaculizando todos los esfuerzos del gobierno de ese país por obtener
apoyo externo para superar la profunda crisis que le impide
equilibrar el pago de los compromisos externos con su desarrollo
interno. Parece
obvio señalar que si la profunda
crisis de ese país se enquistase en un proceso de larga duración, el
destino de sus socios en el Mercosur y su propia supervivencia como nación
resultarían gravemente amenazados. No
obstante, a tenor de lo ocurrido hasta ahora y contra todo pronóstico,
puede esperarse que la situación sufra un vuelco importante. Porque
el Mercosur no parece dispuesto a disgregarse sino que ha reaccionado de
manera solidaria con la Argentina. Sobre todo lo ha hecho Brasil, que
dentro de los límites que fijan sus propios intereses nacionales ha
reaccionado haciendo gala de solidaridad con el país vecino. De
ahí que resulten preocupantes los últimos acontecimientos financieros en
Brasil, sumido en un importante proceso electoral que desequilibra la
gobernanza interna y externa del gigante del Cono Sur de América. En
estos momentos esa gobernanza es amenazada por el alza del riesgo país
“decretado” por las consultoras internacionales y por las
incertidumbres despertadas por el mantenimiento de una alta intención de
voto (en torno al 40 por ciento) de Lula, el candidato a la presidencia
por el izquierdista Partido de los Trabajadores. Otra
vez, como le tocó hacerlo un par de veces en los últimos años, Brasil
se convierte en un dique de contención contra las amenazas a la
supervivencia del Mercosur. De lo que ocurra en este país en los próximos
meses dependerá en gran medida no sólo el futuro desarrollo del bloque,
sino también su propia existencia. Hoy
por hoy parece que la reacción natural, y correspondiente, del gobierno y
de los sectores productivos brasileños será la de apostar por la
estabilidad económica y financiera en lo interno y en lo externo por
fortalecer los lazos con sus socios del Mercosur. Aunque cada vez se pueda
hablar menos de cuestiones internas y externas al referirse a la relación
entre los miembros del Mercosur, los dos países asociados (Bolivia y
Chile) y Venezuela, que ha solicitado asociarse. Porque lo que le ocurra a
cualquiera de ellos afectará, en mayor o menor medida, al futuro del
bloque y a la integración sudamericana, un requisito indispensable para
afirmar una ubicación positiva en el proceso mundial e inevitable de la
globalización. |
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