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Mercosur | Editorial |
| Servicio informativo sobre el Mercado Común del Sur |
| Editorial Buenos augurios para el Mercosur | |
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La situación económica ha comenzado a mejorar en la Argentina y se registran indicios bastante claros -aunque todavía insuficientes- de que el país ha empezado a emerger de la crisis. El sector industrial, el más afectado, lleva dando muestras de recuperación desde comienzos de año y en noviembre llegó a superar en un dos por ciento la producción lograda en el mismo mes del año anterior, tres semanas antes de que el estallido económico-social obligara a renunciar al entonces presidente Fernando de la Rúa. Esta mejoría contradice la mayoría de las previsiones negativas, en especial las originadas en Washington, que indicaban la imposibilidad de que Argentina saliese adelante sin contar con un apoyo expreso y una financiación adecuada del Fondo Monetario Internacional, apoyo y financiación que hasta el momento no ha llegado aunque el país «hiciese sus deberes» y sus mandatarios sigan apostando por concretar. Pero bien dice el refrán que no hay mal que por bien no venga, y afortunadamente el país está en mejores condiciones de negociar, y si el FMI decide que se le agotaron las excusas y ha llegado la hora de hacer efectivos los préstamos acordados el pasado año, las exigencias extremas impuestas por este organismo no podrían ser ya las mismas, pues se ha demostrado que sin ese apoyo, e incluso sin una dirección política reconocida por la mayoría de los ciudadanos como propia, la Argentina tiene recursos humanos y económicos para salir adelante. También es justo destacar que en ese despegue ha jugado un papel muy importante la solidaridad recibida de los países vecinos en dinero, en comercio y, fundamentalmente, en apoyo diplomático y moral. La buena noticia de que la economía de la Argentina ha comenzado a emerger, más la reacción positiva de los mercados ante la posición firme y equilibrada del electo presidente de Brasil, Lula Da Silva, permiten aventurar mejores días para el Mercosur, porque también en el caso brasileño han fracasado las previsiones negativas que auguraban una grave crisis si triunfaba el candidato del Partido de los Trabajadores. Con la Argentina emergiendo y Brasil manteniéndose firme, y con ambos gobiernos decididos a fortalecer el bloque, la integración de América del Sur aparece como un objetivo posible a mediano plazo, posibilidad que podría haberse concretado mucho antes de no haberse cumplido a rajatabla las directivas y exigencias del FMI durante tantos años. Los gobiernos latinoamericanos parecen comenzar a comprenderlo. Si así sucede, habrá nuevos ánimos para gestionar el 2003. |
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