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| ANÁLISIS Brasil propone libre comercio en G-20 por Mario Osava | ||
Una utopía llamada G-20 Se busca brújula para abrir camino a la liberalización agrícola | ||
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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, propuso crear una zona de libre comercio en los países miembros del Grupos de los 20 (G-20) países en desarrollo coaligados en las negociaciones de la OMC. Ya hay bloques comerciales en América del Sur, África y Asia, además de negociaciones interregionales, como las del Mercosur con Sudáfrica e India. Se trata ahora de «ser más osados»y ampliar el ámbito de tales iniciativas para construir una gran área de libre comercio del hemisferio Sur, argumentó Lula. Un acuerdo entre los miembros del G-20, llamado así por la cantidad de países que le dieron vida pero hoy compuesto por sólo 18, estaría abierto a otras naciones en desarrollo, explicó. El presidente brasileño pidió a las delegaciones ministeriales del G-20, reunidas en Brasilia el 12 y 13 de diciembre, «reflexionar con cariño» sobre su propuesta para discutirla durante la XI Reunión de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad en siglas inglesas), fijada para junio en el estado brasileño de San Pablo. El G-20, encabezado por grandes países como Brasil, China, India y Sudáfrica, se reunió en Brasilia, con la presencia del director general de la OMC (Organización Mundial del Comercio), Supachai Panatchpakdi, y el comisario de Comercio de la Unión Europea (UE), Pascal Lamy, como invitados. El objetivo del encuentro fue restablecer el diálogo entre el G-20 y la UE para destrabar las negociaciones en la OMC, además de definir posiciones y estrategias del grupo, profundizando su cohesión. «El diálogo fue fructífero y positivo», señaló un comunicado conjunto del G-20 y Lamy, donde se informó que ambas partes explicaron sus posiciones de «modo pragmático» y coincidieron en la necesidad de intensificar las negociaciones en el inicio de 2004. Lamy calificó de «positiva» cualquier iniciativa de liberar el comercio entre países y bloques, pero que la UE concede prioridad a las negociaciones multilaterales, es decir mundiales, en la OMC. | ||
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Una utopía llamada G-20 El G-20 nació a fines de agosto para oponerse a una propuesta concertada entre Estados Unidos y la UE que limitaría la liberalización del comercio agrícola en la reunión ministerial de la OMC realizada a mediados de septiembre en Cancún, y que fracasó por falta de consenso. Lula opinó que el G-20 «está cambiando la dinámica de la diplomacia comercial multilateral», al contribuir para que la cuestión agrícola en la OMC no sea discutida según «parámetros impuestos por intereses proteccionistas de pocos actores». El grupo representa el 60 por ciento de la población mundial, más del 70 por ciento de los agricultores y más del 22 por ciento de la producción agrícola del mundo, y por eso quiere «el fin de las distorsiones en el comercio agrícola», con eliminación de subsidios internos y a las exportaciones, destacó. La sugerencia de Lula, un salto adelante en los objetivos del grupo, parece utópica, considerando las disparidades y diversidad de situaciones de sus miembros. Son ocho países de América Latina, Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Cuba, México, Paraguay y Venezuela, cinco africanos, Egipto, Nigeria, Sudáfrica, Tanzania y Zimbabwe, y cinco asiáticos China, Filipinas, India, Indonesia y Pakistán. Pero Uruguay, socio de Brasil, Argentina y Paraguay en el Mercado Común del Sur (Mercosur), quedó fuera. El canciller brasileño, Celso Amorim, trató de matizar la propuesta de Lula aclarando que un acuerdo de libre comercio es una de las alternativas a estudiar por el grupo, que decidió llamarse G-20 pese al número inestable de miembros. Antes de esa alternativa, que significa desgravar casi todo el comercio entre los socios, está en discusión el Sistema Global de Preferencias Comerciales (SGPC), en el ámbito de la Unctad, recordó el canciller. Ese mecanismo prevé la concesión de preferencias arancelarias entre los países en desarrollo. Argentina y Brasil ya intentan impulsar negociaciones para hacer efectivo ese sistema, creado en la década de los 80 para intensificar el comercio Sur-Sur. | ||
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Se busca brújula para abrir camino a la liberalización agrícola El SGPC no produjo resultados satisfactorios, porque había negociaciones en la OMC, la llamada Ronda Uruguay, que concentraba los intereses comerciales de todos, según Rubens Ricúpero, secretario general de la Unctad. Con el fracaso de la nueva ronda de negociaciones en la OMC, el SGPC puede ganar fuerza y convertirse en buena alternativa para dinamizar el comercio entre países en desarrollo, que está creciendo mucho últimamente, señaló. Puso como ejemplo que el comercio de Brasil con India y China se duplicó en los últimos años. El comunicado emitido por la reunión ministerial del G-20 en Brasilia llama todos los miembros de la OMC a que «abran el camino para una efectiva liberalización del comercio agrícola», a efectos de asegurar el éxito de las negociaciones. El comercio agrícola, afirman los ministros, «sigue perjudicado por toda suerte de barreras y distorsiones», cuya eliminación es necesaria para «reducción de la pobreza y promoción de la estabilidad política y social en los países en desarrollo». (Río de Janeiro). | ||
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