| ANÁLISIS
Se acaba el tiempo para la
integración |
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Están desarticulando al SELA
La institución
necesita más combustible
Un Fondo
Monetario para América Latina y el Caribe
Roberto
Guarnieri, nuevo Secretario General |
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El ex
Secretario Permanente del Sistema Económico Latinoamericano (SELA), Otto
Boye, advirtió a los gobiernos de América Latina y el Caribe de que serán
«responsables ante las generaciones venideras de no haberle dado a esta
región un horizonte estratégico que la impulse hacia adelante como un todo».
«La fragmentación y la dependencia serán el resultado de este verdadero
pecado de omisión, si no se reacciona aquí y ahora», dijo Boye el 25 de
noviembre, al inaugurar la fase ministerial de la XXIX Reunión Ordinaria del
Consejo Latinoamericano del SELA, acto en el cual también intervino el
ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Roy Chaderton.
Al dirigirse
por última vez ante el Consejo Latinoamericano en su condición de Secretario
Permanente del Organismo, Boye dijo que se sentía obligado a hablar «con
ruda franqueza, por responsabilidad personal y porque el tiempo se le acaba
a la región para poder ser alguien y no algo en el concierto mundial».
«En lo que respecta a América Latina y el Caribe, durante los últimos cuatro
años, al menos, los estados miembros del SELA no han actuado, a mi juicio, a
la altura de lo que la gran historia espera de ellos», añadió.
«No han estado a la altura. Sin dudar de la buena fe y las excelentes
intenciones de todos ellos, de su calidad humana y, en muchos casos, de su
brillantez, los he visto débiles y cortos de vista a la hora de las
decisiones colectivas y comunitarias. Les ha faltado esa voluntad política
que ha hecho grandes a otras naciones y pueblos para dar pasos históricos»,
insistió. |
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Están desarticulando al SELA
Recordó
asimismo que la adopción en 1975 del Convenio de Panamá permitió «el
nacimiento de un verdadero instrumento de emancipación latinoamericana y
caribeña» como lo es el Sistema Económico Latinoamericano (SELA).
Pero, se
lamentó, «después no hemos sido dignos de ese compromiso. No lo hemos
cumplido. Compromisos que se asumen y no se cumplen. He allí un factor
esencial del recurrente subdesarrollo en que nos encontramos y nos movemos,
sin salir nunca de él».
Puso de manifiesto que en los últimos años el SELA ha sido sometido a
sucesivos procesos de reestructuración que han «agravado» en lugar de
solucionar la crisis en que se encuentra este organismo, y que la
institución también ha sido objeto de recortes presupuestarios «y algunos
países, después de haber obtenido lo que planteaban, no han tenido la
delicadeza y la consecuencia de ponerse al día en sus pagos».
Y, «¿Qué se puede buenamente pensar de esta conducta?. Solamente que, de
verdad, quisieran ver desaparecido a este organismo, pero que no se atreven
a decirlo explícitamente para no quedar solos en el camino. Entonces optan
por irlo asfixiando de a poco, hasta que muera por inanición», apuntó.
A esta situación particular del SELA, se suma el «enredo y desorden»
institucional en que se encuentra sumida la región. Cada día y de manera
desordenada se crean nuevas instancias que copan las agendas de los
presidentes y ministros y a las cuales a veces no es posible siquiera hacer
un seguimiento de las decisiones que se adoptan, añadió el diplomático
chileno.
Como ejemplo de lo dicho, mencionó que en la XIII Cumbre Iberoamericana
realizada recientemente en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, se decidió, por
iniciativa de España, crear una nueva Secretaría Permanente, en lugar de
utilizar «a fondo» una institución como el SELA, que existe desde hace 28
años, y que «esto acentúa esta tendencia al desorden institucional» creando
una situación de crisis «que en algún momento va a estallar». |
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La institución
necesita más combustible
Boye admitió
que sus palabras de despedida podían «parecer marcadas por una cierta
amargura crítica y pesimista», pero, aclaró, «es más que un estado de ánimo.
Es una convicción basada en hechos que hoy, al dejar este cargo, no podía
responsablemente callar».
Por el contrario, la embajadora Sonja Welch, de Barbados, país que ocupó la
presidencia del XXIX Consejo, se refirió al esfuerzo que están realizando
los países de la región para crear un «nuevo SELA, más ágil» que se adapte a
los cambios políticos, económicos y sociales que se han registrado en el
escenario internacional en los 28 años que lleva de existencia este
organismo.
«El SELA es un vehículo útil para la integración de nuestros países, pero
necesita combustible para que se mueva». «Este XXIX Consejo tiene ante sí
importantes temas que tratar, entre ellos el de darle a la Institución la
conformación que necesita para que pueda operar», destacó.
La diplomática expresó su respaldo al organismo señalando que la pregunta
que deben hacerse los países «no es qué vamos a hacer con el SELA, sino que
haríamos si el SELA no existiera».
El Canciller venezolano, por su parte, destacó la labor realizada por Boye
al frente de la Secretaría Permanente del SELA, señalando, entre sus muchos
logros, el haber logrado «levantar al SELA de sus cenizas físicas», una
alusión a los esfuerzos hechos por el diplomático chileno para que se
reconstruyera la sede del organismo luego del incendio sufrido en febrero de
1998, esfuerzo al cual contribuyó de manera determinante el presidente de
Venezuela, Hugo Chávez. |
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Roberto Guarnieri, nuevo Secretario General
Al
concluir sus deliberaciones, el Consejo Latinoamericano, máxima instancia de
decisión del SELA, elegió al venezolano Roberto Guarnieri, ex presidente del
Fondo Latinoamericano de Reservas, como sucesor de Boye.
Al
expresar su agradecimiento por la designación, Guarnieri señaló que el SELA
es «un instrumento formidable al servicio de América Latina y el Caribe, y
su potencial debe ser realizado plenamente».
Subrayó que los países latinoamericanos y caribeños «como todos, confrontan
una fase crucial de cambios en la arquitectura económica mundial. Tanto en
lo comercial como en lo financiero estamos atravesando un período crucial
donde se están fraguando los esquemas e instituciones que regirán los
futuros procesos de las relaciones internacionales. Es la hora de la más
trascendental decisión para nuestros países. No podemos darnos el lujo de
equivocarnos, pero las opciones que se presentan son muchas y es compleja su
evaluación».
«El SELA - prosiguió - debe cumplir, en estas circunstancias, bajo la
orientación de las autoridades nacionales y del Consejo Latinoamericano, un
papel de apoyo continuo a sus países miembros, una función que ayude
efectivamente a los países en la consideración de las cuestiones básicas que
están en la mesa de discusión que facilite la preparación de posiciones y
respalde la conducción de las negociaciones, que tenga presente la necesidad
de instrumentar, dentro de estos procesos de inserción en la economía
mundial, mecanismos consistentes con la meta ultima de conformar un bloque
económico regional sólido, protegido de los contagios externos que ponen en
peligro y retrasan nuestra propia integración».
«La Institución tiene hoy, más que nunca, una razón esencial de ser, pero
debe demostrarlo en los hechos, y debe ser reconocido como un organismo útil
por todos los países miembros, como un organismo al cual no puede haber duda
de que vale la pena pertenecer. Ese reconocimiento no es automático ni es
gratuito, hay que ganarlo y corresponde principalmente a la secretaría
permanente alcanzarlo. Esa es mi responsabilidad y mi obligación con
ustedes», apuntó. |
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Un Fondo
Monetario para América Latina y el Caribe
Guarnieri viene de
presidir el Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR), cargo para el cual fue
electo en 1998. Es graduado en economía de la Universidad Central de
Venezuela con estudios de postgrado en las universidades de Yale, donde
obtuvo su maestría con honores, y Oxford.
También ha sido vicepresidente de la Corporación Andina de Fomento (CAF);
director alterno y ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del
Banco Mundial (BM); director principal del Banco Central de Venezuela (BCV)
y director del Fondo de Inversiones de Venezuela.
En los últimos años, Guarnieri ha venido impulsado una propuesta para la
creación de un Fondo Monetario Latinoamericano que permita a los países de
la región mantener su autonomía en la formulación de sus políticas
económicas y les ayude a reducir la dependencia de las fuentes tradicionales
de financiamiento.
En su opinión, ese organismo «sería un instrumento esencial para consolidar
la integración económica de América Latina y el Caribe, afirmando el camino
hacia una moneda común. La historia nos enseña que la unificación monetaria
ha sido siempre precursora de la unidad política. Y eso, en el fondo, es la
meta». (Caracas/Comunica). |
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