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4 de diciembre  de 2003


ANÁLISIS
Se acaba el tiempo para la integración
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Están desarticulando al SELA
La institución necesita más combustible
Un Fondo Monetario para América Latina y el Caribe
Roberto Guarnieri, nuevo Secretario General

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El ex Secretario Permanente del Sistema Económico Latinoamericano (SELA),  Otto Boye, advirtió a los gobiernos de América Latina y el Caribe de que serán «responsables ante las generaciones venideras de no haberle dado a esta región un horizonte estratégico que la impulse hacia adelante como un todo».
«La fragmentación y la dependencia serán el resultado de este verdadero pecado de omisión, si no se reacciona aquí y ahora», dijo Boye el 25 de noviembre, al inaugurar la fase ministerial de la XXIX Reunión Ordinaria del Consejo Latinoamericano del SELA, acto en el cual también intervino el ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Roy Chaderton.

Al dirigirse por última vez ante el Consejo Latinoamericano en su condición de Secretario Permanente del Organismo, Boye dijo que se sentía obligado a hablar «con ruda franqueza, por responsabilidad personal y porque el tiempo se le acaba a la región para poder ser alguien y no algo en el concierto mundial».
«En lo que respecta a América Latina y el Caribe, durante los últimos cuatro años, al menos, los estados miembros del SELA no han actuado, a mi juicio, a la altura de lo que la gran historia espera de ellos», añadió.
«No han estado a la altura. Sin dudar de la buena fe y las excelentes intenciones de todos ellos, de su calidad humana y, en muchos casos, de su brillantez, los he visto débiles y cortos de vista a la hora de las decisiones colectivas y comunitarias. Les ha faltado esa voluntad política que ha hecho grandes a otras naciones y pueblos para dar pasos históricos», insistió.

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Están desarticulando al SELA

Recordó asimismo que la adopción en 1975 del Convenio de Panamá permitió «el nacimiento de un verdadero instrumento de emancipación latinoamericana y caribeña» como lo es el Sistema Económico Latinoamericano (SELA).

Pero, se lamentó, «después no hemos sido dignos de ese compromiso. No lo hemos cumplido. Compromisos que se asumen y no se cumplen. He allí un factor esencial del recurrente subdesarrollo en que nos encontramos y nos movemos, sin salir nunca de él».
Puso de manifiesto que en los últimos años el SELA ha sido sometido a sucesivos procesos de reestructuración que han «agravado» en lugar de solucionar la crisis en que se encuentra este organismo, y que la institución también ha sido objeto de recortes presupuestarios «y algunos países, después de haber obtenido lo que planteaban, no han tenido la delicadeza y la consecuencia de ponerse al día en sus pagos».
Y, «¿Qué se puede buenamente pensar de esta conducta?. Solamente que, de verdad, quisieran ver desaparecido a este organismo, pero que no se atreven a decirlo explícitamente para no quedar solos en el camino. Entonces optan por irlo asfixiando de a poco, hasta que muera por inanición», apuntó.
A esta situación particular del SELA, se suma el «enredo y desorden» institucional en que se encuentra sumida la región. Cada día y de manera desordenada se crean nuevas instancias que copan las agendas de los presidentes y ministros y a las cuales a veces no es posible siquiera hacer un seguimiento de las decisiones que se adoptan, añadió el diplomático chileno. 
Como ejemplo de lo dicho, mencionó que en la XIII Cumbre Iberoamericana realizada recientemente en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, se decidió, por iniciativa de España, crear una nueva Secretaría Permanente, en lugar de utilizar «a fondo» una institución como el SELA, que existe desde hace 28 años, y que «esto acentúa esta tendencia al desorden institucional» creando una situación de crisis «que en algún momento va a estallar».

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La institución necesita más combustible

Boye admitió que sus palabras de despedida podían «parecer marcadas por una cierta amargura crítica y pesimista», pero, aclaró, «es más que un estado de ánimo. Es una convicción basada en hechos que hoy, al dejar este cargo, no podía responsablemente callar».
Por el contrario, la embajadora Sonja Welch, de Barbados, país que ocupó la presidencia del XXIX Consejo, se refirió al esfuerzo que están realizando los países de la región para crear un «nuevo SELA, más ágil» que se adapte a los cambios políticos, económicos y sociales que se han registrado en el escenario internacional en los 28 años que lleva de existencia este organismo.
«El SELA es un vehículo útil para la integración de nuestros países, pero necesita combustible para que se mueva». «Este XXIX Consejo tiene ante sí importantes temas que tratar, entre ellos el de darle a la Institución la conformación que necesita para que pueda operar», destacó.
La diplomática expresó su respaldo al organismo señalando que la pregunta que deben hacerse los países «no es qué vamos a hacer con el SELA, sino que haríamos si el SELA no existiera».
El Canciller venezolano, por su parte, destacó la labor realizada por Boye al frente de la Secretaría Permanente del SELA, señalando, entre sus muchos logros, el haber logrado «levantar al SELA de sus cenizas físicas», una alusión a los esfuerzos hechos por el diplomático chileno para que se reconstruyera la sede del organismo luego del incendio sufrido en febrero de 1998, esfuerzo al cual contribuyó de manera determinante el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

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Roberto Guarnieri, nuevo Secretario General

Al concluir sus deliberaciones, el Consejo Latinoamericano, máxima instancia de decisión del SELA, elegió al venezolano Roberto Guarnieri, ex presidente del Fondo Latinoamericano de Reservas,  como sucesor de Boye.

Al expresar su agradecimiento por la designación, Guarnieri señaló que el SELA es «un instrumento formidable al servicio de América Latina y el Caribe, y su potencial debe ser realizado plenamente».
Subrayó que los países latinoamericanos y caribeños «como todos, confrontan una fase crucial de cambios en la arquitectura económica mundial. Tanto en lo comercial como en lo financiero estamos atravesando un período crucial donde se están fraguando los esquemas e instituciones que regirán los futuros procesos de las relaciones internacionales. Es la hora de la más trascendental decisión para nuestros países. No podemos darnos el lujo de equivocarnos, pero las opciones que se presentan son muchas y es compleja su evaluación».
«El SELA - prosiguió - debe cumplir, en estas circunstancias, bajo la orientación de las autoridades nacionales y del Consejo Latinoamericano, un papel de apoyo continuo a sus países miembros, una función que ayude efectivamente a los países en la consideración de las cuestiones básicas que están en la mesa de discusión que facilite la preparación de posiciones y respalde la conducción de las negociaciones, que tenga presente la necesidad de instrumentar, dentro de estos procesos de inserción en la economía mundial, mecanismos consistentes con la meta ultima de conformar un bloque económico regional sólido, protegido de los contagios externos que ponen en peligro y retrasan nuestra propia integración».
«La Institución tiene hoy, más que nunca, una razón esencial de ser, pero debe demostrarlo en los hechos, y debe ser reconocido como un organismo útil por todos los países miembros, como un organismo al cual no puede haber duda de que vale la pena pertenecer. Ese reconocimiento no es automático ni es gratuito, hay que ganarlo y corresponde principalmente a la secretaría permanente alcanzarlo. Esa es mi responsabilidad y mi obligación con ustedes», apuntó
.

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Un Fondo Monetario para América Latina y el Caribe

Guarnieri viene de presidir el Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR), cargo para el cual fue electo en 1998. Es graduado en economía de la Universidad Central de Venezuela con estudios de postgrado en las universidades de Yale, donde obtuvo su maestría con honores, y Oxford.
También ha sido vicepresidente de la Corporación Andina de Fomento (CAF); director alterno y ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM); director principal del Banco Central de Venezuela (BCV) y director del Fondo de Inversiones de Venezuela.
En los últimos años, Guarnieri ha venido impulsado una propuesta para la creación de un Fondo Monetario Latinoamericano que permita a los países de la región mantener su autonomía en la formulación de sus políticas económicas y les ayude a reducir la dependencia de las fuentes tradicionales de financiamiento.
En su opinión, ese organismo «sería un instrumento esencial para consolidar la integración económica de América Latina y el Caribe, afirmando el camino hacia una moneda común. La historia nos enseña que la unificación monetaria ha sido siempre precursora de la unidad política. Y eso, en el fondo, es la meta». (Caracas/Comunica).

 

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