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| ANÁLISIS Argentina: Gran ajetreo político al margen de los partidos por Marcela Valente | ||
Protagonismo sin programas Una alternativa demanda tiempo Rodríguez Saá gana las encuestas | ||
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Un
movimiento social cada vez más diverso procura influir en la vida política
de Argentina por fuera de los cuestionados partidos tradicionales, que, lejos
de toda autocrítica, se preparan para competir de nuevo en las urnas. Vecinos
reunidos en asambleas, desempleados, trabajadores de fábricas abandonadas por
sus dueños, ahorristas estafados, miembros de la red del trueque,
intelectuales, académicos, artistas, estudiantes, pequeños empresarios,
entre otros, se movilizan de espaldas a la política tradicional. El
rasgo común es la determinación de participar, ocupar espacios, incidir en
las grandes decisiones, asumir un mayor control en los asuntos de Estado y
lograr que los dirigentes políticos, sean del partido que sean, cumplan con
los compromisos preelectorales o, de lo contrario, que se vayan. El afán de participar en la vida pública de forma directa, sin la mediación de los partidos, fue interpretado de inmediato por un canal de televisión, que convocó a personas con aptitudes de liderazgo y propuestas para que se den a conocer en un nuevo programa que se llamará «El candidato de la gente». | ||
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Protagonismo sin programas Los
nuevos movimientos tienen creciente protagonismo en las calles y logran
fuerte respaldo popular desde diciembre, cuando en medio de la crisis económica
se registraron saqueos y manifestaciones espontáneas de protesta que
precipitaron la renuncia del entonces presidente Fernando de la Rúa. Pero
las nuevas organizaciones no llegan a constituir una alternativa política,
con un programa electoral articulado. Algunas sólo quieren hacer oír sus
reclamos. Otras, en cambio, sí se proponen desempeñar la administración
del Estado, pero con plazos más largos que los marcados por el cronograma
electoral. «No
se trata de falta de interés por participar sino que queremos hacer una
fuerte impugnación del régimen político», aclaró a IPS el economista
Julio Gambina, de la filial argentina de la Asociación por una Tasa a las
Transacciones Financieras Especulativas para Ayudar a los Ciudadanos (ATTAC). Aun
cuando no participen en las elecciones, «en cada movimiento existe un
proyecto político», aseguró Gambina. Dos
de cada tres argentinos consultados por la encuestadora Hugo Haime y
Asociados no le tienen confianza a ningún candidato a presidente de los que
se presentarán en las elecciones del 30 de marzo, según un estudio
publicado el día 2 de este mes. El
país atraviesa la crisis más profunda de su historia, con una depresión
económica signada por más de cuatro años de recesión, elevado desempleo
y más de la mitad de la población viviendo en condiciones de pobreza. «La
crisis estructural del país hizo que la desconfianza bata récords nunca
vistos. Nadie da el perfil que busca la gente, los votantes no confían en
nadie y los postulantes que tienen más respaldo apenas superan el 20 por
ciento, o sea que no se puede decir que haya favoritos», observó el
encuestador Hugo Haime. El
escenario podría ser considerado la oportunidad ideal para un mayor
protagonismo de los movimientos sociales que brotaron en los últimos años
con el malestar que provocó la crisis, pero la mayoría de ellos se
manifiesta reacio a intervenir en lo inmediato. «A nosotros nos interesa ser gobierno, pero sabemos que con un solo sector no alcanza», dijo el coordinador nacional de Barrios de Pie, Jorge Ceballos. Su organización representa a miles de jefes y jefas de familia de áreas pobres, la gran mayoría desempleados. | ||
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Una alternativa demanda tiem «Tenemos
que construir un amplio movimiento político y social de todo el arco de los
afectados y excluidos por el modelo neoliberal. Pero falta tiempo. Todavía
no han nacido las nuevas representaciones de los descontentos. Es algo que
tiene que ir madurando y que se va construyendo en las luchas cotidianas»,
explicó. Ceballos,
como muchos otros dirigentes comunitarios, dice que su organización no
participará en las próximas elecciones, pero no porque descrea de las
urnas para renovar la política, sino porque observa que todos los
candidatos que se postulan formulan variantes para mantener el esquema
neoliberal que ellos rechazan. Por
su parte, el dirigente de la organización de desempleados Corriente
Clasista y Combativa Juan Alderete dijo no creer en estos comicios, a los
que le restó legitimidad. Igual posición tiene la cooperativa de
desocupados Anibal Verón, que prefiere emplear su tiempo en reclamar
alimentos para sus comedores. Mientras,
los políticos tradicionales suman rechazo y escasa credibilidad. Como respuesta a quienes exigen «que se vayan todos» (la caducidad de todos los cargos electivos y la convocatoria a nuevas elecciones generales), el presidente Eduardo Duhalde creó un registro de dirigentes que renunciaban a presentarse de nuevo como candidatos. Lo firmaron él mismo y otros dos dirigentes más. | ||
| Rodríguez Saá gana las encuestas Entre
los políticos tradicionales que se postulan a la presidencia, el que reúne
más apoyo es el ex gobernador de la provincia de San Luis, Adolfo Rodríguez
Saá, del gobernante Partido Justicialista (peronismo). Rodríguez
Saá fue designado en diciembre como reemplazo del renunciante De la Rúa,
pero sólo duró una semana en la presidencia. La
declaración del cese de pagos de la deuda externa y el nombramiento de
políticos cuestionados por denuncias de corrupción causaron rechazo de
diverso origen hacia su figura. Los gobernadores de su partido que lo habían
apoyado forzaron su renuncia. Rodríguez
Saá obtuvo el 22,7 por ciento de la intención de voto entre los
encuestados por Hugo Haime y Asociados. Le sigue la diputada Elisa Carrió,
ex integrante de la tradicional y centrista Unión Cívica Radical, con el
17 por ciento. Carrió,
quien abandonó el radicalismo para formar un nuevo partido concentrado en
investigar actos de corrupción, es, según los sondeos, la dirigente que
inspira mayor confianza. Sin embargo, apenas el 10 por ciento de los
encuestados cree que gobernaría bien, y ella misma se muestra vacilante
sobre su postulación. Después
de Carrió se ubica el diputado socialista Luis Zamora, una figura
marginal en el ambiente político de los años 90 cuya figura creció en
el último año. Pero
Zamora tampoco parece decidido a asumir la presidencia. «Yo le digo a la
gente: no soy yo el que los va a salvar, son ustedes los que tienen que
saber hacia dónde quieren ir», dijo. Con
menos posibilidades, dentro del justicialismo se postula también el
gobernador de la provincia de Santa Cruz, Néstor Kirchner, y el de Salta,
Juan Romero, el ex gobernador de Córdoba José Manuel de la Sota y el ex
presidente Carlos Menem (1989- 1999). En
la centroderecha, crece el economista Ricardo López Murphy, que fue
ministro de Defensa y de Economía de De la Rúa, sin superar el seis por
ciento de la intención de voto entre los encuestados. Ningún candidato consigue «enamorar» a los votantes argentinos, escépticos sobre la posibilidad de que algún dirigente sea capaz de cumplir con sus promesas de campaña y sacar al país de la crisis, exigencias que podrían considerarse elementales pero que en la Argentina de los últimos años no lo son. (Buenos Aires) | |
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