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| ANÁLISIS Brasil y Alemania tras un coche a alcohol | ||
Un antiguo programa brasileño Liderazgo mundial en medio ambiente | ||
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Alemania y Brasil formalizarán en la Cumbre Mundial de Desarrollo Sostenible de Johannesburgo un proyecto para construir automóviles en línea con el Protocolo de Kyoto, anunció el 22 de agosto el canciller brasileño Celso Lafer. El
presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso y el jefe de gobierno alemán
Gerhard Schroeder suscribirán un primer acuerdo para promover la producción
en Brasil, en lo posible antes de fines de 2003, de 100.000 automóviles
impulsados con alcohol, Cardoso
y Schroeder participarán de la reunión también llamada «Río más 10»,
que se prolongará hasta el 4 de septiembre en la nororiental ciudad
sudafricana de Johannesburgo. El
proyecto prevé que el gobierno brasileño conceda a taxistas, empresas de
alquiler de automóviles y organismos gubernamentales una exoneración de
1.000 reales (320 dólares) en el impuesto de venta para así estimular la
adquisición de esos vehículos. El
incentivo tributario de unos 100 millones de reales (32 millones de dólares)
de costo será pagado por el gobierno de Alemania. El
objetivo es reducir la emisión de dióxido de carbono, producido por la quema
de gasolina y otros derivados del petróleo y que provocan el llamado efecto
invernadero, causante del recalentamiento de la Tierra. Alemania
y Brasil buscan así anticipar la puesta en marcha del Mecanismo de Desarrollo
Limpio, una de las vías de aplicación del Protocolo de Kyoto, un acuerdo
mundial para reducir los gases que causan cambios climáticos. Pero
el aporte financiero alemán no será una donación sino la adquisición de créditos
a ser considerados en la meta que Brasil tendrá que cumplir en el futuro. Los 100.000 nuevos vehículos exigirán la producción anual de unos 430 millones de litros de alcohol en los próximos 10 años, período de vida útil previsto para los automóviles. | ||
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Un antiguo programa brasileño Ese
proyecto bilateral puede permitir el relanzamiento del programa puesto en
marcha por Brasil en los años 70 para sustituir petróleo importado, pero
que fuera dejado de lado hace poco más de un decenio debido al
abaratamiento relativo de la gasolina y la incertidumbre en el
abastecimiento del alcohol. Los
automóviles impulsados a alcohol, que años atrás representaron más del
90 por ciento de los vehículos fabricados en el país, no alcanzan hoy
siquiera al 0,1 por ciento. Los
empresarios del sector cañero reclaman desde hace años la reactivación
del llamado Proalcohol, incluso como una manera de estabilizar los precios
del azúcar. Sin
embargo, ahora los cañeros cuentan como aliados el efecto invernadero y el
Protocolo de Kyoto. El convenio con Alemania les permitirá a éstos ampliar
su producción, crear más empleo y destinar más caña a la destilación de
alcohol, evitando el exceso de azúcar en el mercado. El Protocolo de Kyoto fue aprobado en 1997, pero entrará en vigor sólo cuando se logre la ratificación de una cantidad de países que sume el 55 por ciento de las emisiones mundiales de gases invernadero. Esa meta parece difícil de alcanzar por el rechazo de Estados Unidos, responsable de un cuarto de esas emisiones. | ||
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Liderazgo mundial en medio ambiente Con
el proyecto conjunto, Alemania y Brasil confirman su intención de asumir
posiciones de liderazgo mundial en la cuestión ambiental. Brasil
presentará en la cumbre de Johannesburgo otras iniciativas, como la
propuesta de que todos los países eleven al 10 por ciento hasta 2010 la
participación de fuentes renovables en el consumo nacional de energía. La
Unión Europea, encabezada por Alemania, ya puso en marcha un programa
similar y deberá, por tanto, apoyar la propuesta brasileña, ya aprobada
por el resto de América Latina y el Caribe. El
alcohol carburante sería un importante instrumento para alcanzar esa meta.
Brasil, con su experiencia, la tecnología desarrollada y los bajos precios
de producción, podrá convertirse en gran exportador de ese combustible. También
China, India y Japón ya manifestaron interés en impulsar la sustitución
de derivados petroleros por el alcohol, indicó el ministro brasileño de
Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Sergio Amaral. El
gobierno de Cardoso adoptó el jueves 22 varias medidas ambientales, con las
cuales buscó fortalecer la posición del país en la cumbre de
Johannesburgo. Se
formalizó la Política Nacional de Biodiversidad, un plan producto de
amplios debates en la sociedad, y se creó por decreto el Parque Nacional de
Tumucumaque, considerado la mayor reserva de bosques tropicales protegidos
del mundo, ubicado en el septentrional estado de Amapá. También
se tramita en el Congreso dos proyectos de ley que podrán alterar el modo
de represión a los delitos ambientales, especialmente la biopiratería, y
el manejo del patrimonio genético nacional. Cardoso
dijo que reclamaría en Johannesburgo mayor ayuda de los países ricos a la
protección ambiental en Brasil, ya que los recursos naturales y los bosques
brasileños son vitales para la humanidad. Por sus realizaciones e iniciativas, Brasil está calificado para ejercer un liderazgo en el área ambiental, sostuvo. (Río de Janeiro) | ||
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